Le quitamos el corsé a Sara Miquel, la mala de ‘Acacias 38’: “Tengo la víscera de Cayetana, pero soy más barriobajera”

Moderna, atractiva y con mucho carácter. La actriz revelación de las telenovelas nos recibe en su casa y allí descubrimos cómo es la mujer que se esconde detrás de una villana de las que marcan época: “Si no tienes cara de muñeca, tienes que currártelo más”.

 

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Actriz y bailarina, Sara Miquel ha trabajado en televisón en series como B&b, Pelotas o Ruta 66, rodada en EE UU y por la que recibió el premio a mejor interpretación de web series en 2012. En su currículo también hay una veintena de cortometrajes y ha bailado en grandes musicales  como Hoy no me puedo levantar, Más de 100 mentiras y 40 El musical. Hace un año decidió apostarlo todo a su faceta de actriz y la jugada ha sido perfecta gracias a Cayetana, la mala malísima de Acacias 38, que ya suma más de un millón de fieles en España y otros dos millones y medio en Italia, donde hay una especial fascinación por su personaje. Nos tomamos un café con esta actriz atractiva y diferente para hablar de su vida y su carrera.

¿Hasta en la perversión, Cayetana tiene un código de honor?
Justifica sus actos porque ella ha sido educada con unos patrones muy férreos; el fin justifica los medios que utiliza. Sus objetivos eran muy claros, aunque se están tambaleando desde que el motor de su vida, Germán, ha desaparecido.

¿La gente te ama o te odia?
Una mezcla. No paro de recibir mensajes contradictorios en los que la gente me expresa su odio hacia mi personaje y a la vez su admiración hacia mi trabajo. Cayetana crea adicción.

¿Te sientes cómoda en el papel?
Yo soy más barriobajera, voy todo el día en chándal, saco a pasear a mi perro y a correr. Tengo la víscera de Cayetana pero no las formas. Pero quién no me conoce, dice que tengo un carácter un punto borde, seco en mi forma de hablar, que se asemeja a Cayetana.

Tu bisabuela era una mujer de armas tomar. ¿Te pareces a ella?
Mi familia me dice que me parezco a mi bisabuela María, a la que afortunadamente conocí durante años porque murió a los 100 años. Tenía carácter y yo tengo madera de líder para convencer; soy una Leo combativa.

Háblame de tu infancia en Gerona.
Soy hija única. Nací en Figueras (Gerona) y me crié allí hasta los 12 años; mi familia paterna es de allí. Luego nos trasladamos a Geron, donde viví hasta los 18 y a esa edad me fui a Barcelona, a estudiar. Era una niña activa y responsable; me apuntaba a todos los deportes extraescolares –fútbol, básquet, atletismo…– y siempre estaba con los chicos.

Hasta que el baile se cruzó en tu vida.
Empecé ballet a los seis años y a los 18 había alcanzado nivel profesional; quería dedicarme a eso y formarme como actriz. Pero mis padres me pidieron que estudiara una carrera y entre en Psicología a la par que en el Conservatorio de danza. Allí me becaron y sin decírselo a mis padres dejé Psicología.

¿Visitas ahora con frecuencia a tu familia?
Mi padre vive en Figueras y mi madre en Gerona, pero yo suelo quedarme en Barcelona y desde allí viajo a un sitio y a otro.

¿Te  has planteado alguna vez la maternidad?
Muchas veces y no me importaría ser madre soltera.  De momento vivo sola con mi perro.

¿Tus rasgos son más duros que los de otras actrices?
Nunca he tenido conflicto con mi rostro, pero me ha costado que me eligieran para un papel por mi físico. Me decían: has hecho una gran prueba, eres finalista, pero físicamente buscamos otra cosa. Y eso afecta a la autoestima. Si no tienes rasgos de muñeca, te lo tienes que currar mucho más.

¿Qué aficiones tienes?
Me encanta caminar con mi perra; soy un poco Forrest Gump (risas), me pongo a andar y puedo tirarme cuatro o cinco horas. Me gusta bailar y salir con mis amigos. Y también viajar, ir a la aventura, pero durmiendo en un buen hotel.

¿Cuál es el mejor regalo que te han hecho?
Tengo amigos repartidos por todo el mundo y conseguí juntarlos a todos en mi casa para mi 30 aniversario. Fue una fiesta preciosa. Y el mejor que he hecho yo es un cuadro mío que le regalé a un novio. Pinto desnudos femeninos en blanco y negro, con juego de sombras; es sólo una afición.

¿Algún ídolo al que admires?
De pequeñita era híper fan de Michael Jackson. Empecé a bailar por él. Y también admiro a Woody Allen. Me gusta el cine psicológico que hace.

Un talento que desearías tener.
Saber cantar. Tengo formación de canto y lo he hecho en musicales, pero tengo pánico escénico; no me siento segura.

¿Eres coqueta?
Mucho. Visto deportivamente, pero tengo unos chándales monísimos. No soy nada hippy (risas). Me gusta sentirme guapa y arreglarme de vez en cuando y ponerme taconazo. La parte que más me gusta de mi cuerpo es la barriga; tengo unos abdominales tremendos.

¿Has vivido algún hecho que te haya cambiado la vida?
Algo drástico no, pero hace un año di un nuevo rumbo a mi vida profesional. Decidí dejar los musicales de forma radical y me dije que tenía que dedicarme de lleno al trabajo de actriz. Lo aposté todo a una carta y me salió bien.

DE UN SORBO

¿Te gusta el café? Muchísimo. Tengo que tener cuidado para no beber demasiado. Me levanto para rodar a las cinco y media de la mañana y desayuno un zumo de naranja natural, tostadas con tomate y jamón y café solo.

¿Te levantas de buen café? Soy diurna. Me cuesta mucho trasnochar.

¿A quién invitarías? A Woody Allen. Adoro sobre todo sus primeras películas.

¿A quién no le darías ni agua? A la gente que maltrata animales. Soy socia de dos ONG que protegen a los animales, además de Greenpeace.

 

DE UN SORBO

Si el café te diera súper poderes… Querría tele transportarme. Me iría a la otra punta del mundo cuando me diera la gana.

Un local que recomendarías. Un café precioso que encontré en Carmel, en California. ¡Qué pueblo más bonito!

Pide un deseo para esta primavera. Salud para la gente que quiero y para mí; soy un poco hipocondríaca e intento cuidarme. Y quiero seguir dedicándome a la actuación.

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