Mónica Portillo, de ‘Acacias 38’: “De niña veía las telenovelas a escondidas”

Su madre la dejaba en casa estudiando piano, pero ella encendía la televisión para no perderse ‘Gata salvaje’, ‘Pasión de gavilanes’ o ‘Luna negra’.

 

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Hasta que se instaló el 12 de marzo en Acacias 38, la única relación que esta actriz catalana de 26 años había tenido con la ficción televisiva eran tres capítulos que grabó de La riera en su tierra. Curtida en el teatro, Mónica Portillo disfruta ahora dando vida a la prometida de Mauro (Gonzalo Trujillo).

¿Qué te atrae de Humildad?

La cantidad de heridas que tiene y que, al permanecer abiertas, solo generarán problemas en su vida. Ella es dulce, cariñosa y quiere ser la mujer perfecta, pero llegará un momento en que le resultará imposible.

¿Cómo resumirías los dos meses escasos que llevas de rodaje?

Estoy encantada y agradecida con todo el equipo porque me ha acogido muy bien y me facilita el trabajo cada día. Todos están pendientes de mí y me dan consejos.

¿Unos más que otros?

Sobre todo, Arantxa Aranguren [Guadalupe], Inma Perez-Quirós [Fabiana] y Montse Alcoverro [Úrsula]. Las tres son actrices con mucha experiencia a quienes hay que escuchar.

¿Qué te han aconsejado?

De todo. Montse, por ejemplo, me sugirió que no arrastrara la falda cuando no estuviera grabando, así no la mancharía y no daría tanto trabajo a los de vestuario. Yo no me había dado cuenta, es la primera vez que me pongo traje de época.

¿Cómo conseguiste el papel?

Eva Leyra y Yolanda Serrano, las directoras de casting, me conocían de un curso de interpretación. Estudié Arte Dramático en el Instituto de Teatro de Barcelona y desarrollé mi carrera allí hasta que en septiembre del año pasado ingresé en La Joven Compañía de Teatro Clásico de Madrid.

¿Te gusta este género?

Ya lo creo. De niña las veía a escondidas de mi madre. Me dejaba con los libros de piano abiertos sobre la mesa, pero en cuanto se iba me enganchaba a Gata salvaje, Luna negra, Obsesión, Pasión de gavilanes… Me encantaba verlas, como a mi abuela.

¿Cuesta estar fuera de casa?

Me siento un poco rara lejos de mi familia, pero estoy feliz porque trabajar en los tiempos que corren es maravilloso. Y gracias a Alba [Brunet, Leonor en la novela], con quien estudié, me encuentro a gusto. Me ha ayudado a integrarme, incluso me ofreció su piso. A las dos semanas ya quedábamos para salir con el resto de los compañeros.

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