Carlos Olalla, de ‘Acacias 38’: “El arte transforma la sociedad”

El veterano actor concibe su profesión como herramienta para conseguir un mundo mejor.

 

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Yo soy Bea, Herederos, Lo que escondían sus ojos, El Príncipe, Cuéntame cómo pasó, Velvet… La lista de novelas y series en las que ha participado este actor catalán de 59 años afincado en Madrid es interminable. Lejos de cansarse, Olalla está feliz de regresar a la televisión en la piel del adinerado Jaime Alday, que llega a Acacias 38 para enmendar un error del pasado.

¿Qué esconde tu personaje?

Es un buen hombre, viudo y con dos hijos, que cometió un error de juventud que marcará su vida. Dejó embarazada a Fabiana [Inma Pérez-Quirós] cuando trabajaba en casa de los Sotelo-Ruz y se desentendió del tema. Luego, creyó que la niña que tuvo había muerto en un incendio. Úrsula [Montse Alcoverro] lo chantajea antes de revelarle que es Cayetana [Sara Miquel]. Van a sucederle cosas tremendas por culpa de Úrsula.

¿Con qué escena te quedas del tiempo que llevas grabando?

En la que Jaime y su hija se conocen. Nunca había trabajado con Sara y hubo mucha química, se creó un momento muy intenso. Yo le explico que engatusé a su madre y le pido que me perdone. En esta secuencia sale la parte más sensible de Cayetana.

¿Y el reencuentro con Fabiana?

Otra escena maravillosa. Inma es una actriz muy generosa, te pones delante de ella y va dándote de tal manera que todo sale con mucha fluidez.

¿Cómo te encuentras en una producción de época?

Muy a gusto, ya estuve en El secreto de Puente Viejo y en El tiempo entre costuras. Me encanta el vestuario, aunque a veces resulte molesto, porque con solo ponerte el traje te transformas.

¿Qué importancia tiene este papel en tu extensa carrera?

Es uno de los de mayor peso. He pasado por cientos de series, pero siempre me han tocado personajes de poco recorrido.

Pareces muy espiritual…

Hace diez años sufrí un infarto agudo. Estaba en el hospital rodeado de médicos que no conocía y empecé a recordar las oportunidades perdidas de demostrar cariño. Cuando me recuperé, pensé que no me llevaría un solo abrazo a la tumba, desde entonces soy un mimosón.

¿Hubo un antes y un después?

Sí, siento que me han regalado la vida, y qué mejor manera de agradecerlo que compartirla con los demás. Ahora me dedico mucho más a labores y talleres de teatro solidario.

¿Compartes algo con Jaime?

Estamos enamorados de la belleza. Como joyero, a él le apasiona crear piezas elegantes, ganar dinero es secundario. Y yo aprecio lo hermoso de una mirada, una puesta de sol, una canción… Eso me hace sentir bien. También me identifico con su escala de valores porque da prioridad a lo realmente importante.

También has peleado por los derechos de los artistas.

Siempre hay que luchar. He estado con mi madre, que también es actriz, en el metro recitando poemas para reivindicar la dignidad de la profesión. Mi trabajo es maravilloso porque invita a la reflexión, y eso puede hacerse desde una ficción como Acacias 38 o con propuestas actuales. Lo importante es que el espectador busque respuestas. Solo concibo el arte como una herramienta que transforma la sociedad y en este mundo lleno de injusticias no tomar partido es ser cómplice de lo que ocurre.

¿Cuál fue la respuesta que obtuviste de aquella reivindicación?

La reacción de la gente fue increíble. Les explicaba que al igual que la mayoría de mis compañeros ni mi madre ni yo podíamos vivir de nuestro trabajo y recitábamos poemas a cambio de unas monedas. Nos aplaudían, nos abrazaban y nos daban las gracias.

¿Te ayudó a conseguir trabajo?

Sobre todo, quería aclarar la imagen que el público tiene de nosotros. Cree que gozamos de un gran nivel de vida porque vamos a fiestas y paseamos por alfombras rojas, pero eso es para que los productores recuerden que estamos vivos y nos contraten. El año pasado, el 57 por ciento de los actores no trabajó ni un solo día.

¿Eres un actor de vocación?

No, empecé con 45 años, cuando me quedé en paro tras 25 en el mundo empresarial. Un día mi madre me dijo que iba a grabar una escena con la actriz francesa Sophie Marceau y la acompañé porque quería conocerla. Falló un figurante y me cogieron.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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