Sara Miquel, de ‘Acacias 38’: “Yo pedí marcharme”

Su salud se resintió tras dos años y medio de intenso trabajo. Descansar y volver 
a la danza son ahora sus objetivos.

 

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Lleva el vestido con el que se despide de la telenovela que la ha convertido en una mala memorable. “Lo elegimos porque tiene fuerza por el color, es muy Cayetana. Y como está confeccionado en lino no agobia grabar con él a cincuenta grados”, explica divertida Sara Miquel, cuyo personaje ¿muere? en un incendio. Precisamente de recuerdos, los que tiene de la calle más popular de La 1 desde que llegó a ella el 15 de abril de 2015, y de sus sueños hemos hablado con ella.

¿Imaginabas que llegaría tu final?

Yo pedí marcharme, lo hice por agotamiento, no es cuestión de aburrimiento o desgana. Han sido dos años y medio interpretando un papel muy intenso que casi no ha bajado de ritmo. No quería llegar a mi tope.

¿Qué te parece el desenlace?

Me alegré al saber que lo dejaban abierto. Como el cuerpo de Cayetana no aparece tras el incendio, cabe la posibilidad de que reaparezca. Quién sabe si dentro de un año, dos… decidirán que regrese, si estaré yo…

¿Te costó tomar la decisión?

Muchísimo, este ha sido mi primer gran personaje, un lujo de principio a fin. Lo adoro, pero creo que en la vida si no arriesgas no evolucionas. Y aunque me fascina la profesión, no soy muy ambiciosa, lo primero son la salud y la familia. Espero que con esfuerzo y constancia lleguen proyectos. Tengo ilusión por lo que vaya a venir.

¿Cómo crees que se tomará el público la marcha de tu personaje?

Es odiado y querido al mismo tiempo, así que habrá quienes piensen que se lo merecía y otros que sin él la historia ya no será lo mismo. Yo espero que a Acacias 38 le vaya aún mejor. 

¿Qué es lo más gratificante que te han dicho sobre tu trabajo?

Que han empatizado con Cayetana y la entienden. Es muy fuerte conseguir eso con un personaje malo y perturbado. Me deja satisfecha porque era mi objetivo, no quería hacer la típica villana de Disney.

¿Sientes que se ha marchado con alguna frustración?

Creo que le quedó la espinita de Teresa, se enamoró de ella y le hubiera gustado tener una vida a su lado lejos del barrio.

¿Quién será la villana?

Aunque habrá nuevas incorporaciones, hasta donde sé Úrsula (Montse Alcoverro) ocupará ese lugar. A mí me encantaría que alguno de los personajes que ya están diera un giro a raíz de mi muerte, por ejemplo, que Fabiana enloqueciera e intentara aniquilar a Dicenta. Hay actores muy buenos en la producción y creo que Inma [Pérez-Quirós] está desaprovechada.

¿Tu escena favorita?

Cuando me enteré de que Fabiana era mi madre. Con Inma tengo una química bestial y muchas secuencias han sido preciosas. Además, como ella tiene una hija de mi edad y mi madre la suya, no nos costó reflejar esa relación.

¿Cómo ha sido la despedida que te han dado los compañeros?

Muy emotiva, me he sentido querida siempre porque todos construimos esto desde cero, no sabíamos si funcionaría y eso une mucho. Me regalaron un álbum con el recorrido de mi personaje. Improvisé un discurso que me salió muy largo y me acordé de los que se han ido, como Roger Berruezo (Germán).

¿Te has llevado algo de Cayetana?

Sí, los cuadros de sus antepasados que tenía en casa y sobre los que Úrsula escribió “bastarda”. Me enamoré de ellos.

¿Echarás de menos el vestuario?

No, será un descanso. Desde fuera se ve muy bonito, mis abuelas estaban encantadas, pero para nosotras en verano llevar esos vestidos es una tortura porque en las tomas no se puede utilizar el aire acondicionado por el ruido.

¿Es muy diferente la Sara Miquel que llegó y la que se va?

Como actriz he mejorado y aprendido mucho. Llevaba años estudiando, trabajando, haciendo cástings… y nadie me había dado una oportunidad. Personalmente, me han sucedido cosas maravillosas, como conocer al amor de mi vida.

¿De quién se trata?

Prefiero no decir su nombre, pertenece al equipo técnico y vamos a casarnos, no sabemos cuándo.

¿Planeas regresar a tu tierra?

Adoro Barcelona, pero no me veo allí si no es por un proyecto interesante. En Madrid tengo casa y de aquí es mi futuro marido.

Además de descansar, ¿qué quieres hacer ahora?

Hay varios proyectos, pero nada firmado. Me apetece retomar aficiones como la pintura o volver a la danza, que tuve que dejar cuando entré en Acacias 38. También me atrae la dirección… No me da miedo esta nueva etapa.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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