Atormentada por los recuerdos

Blanca visita a Jaime y al ver a Castora se acuerda de sus torturas en el psiquiátrico. La1. Del 4 al 8 de septiembre. 18.35h

 

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Víctor y María Luisa evitan que Simón cometa una locura tras ver el retrato de Elvira y lo convencen de que lo mejor es hablar primero con el tratante de arte. No obstante, el mayordomo queda tocado y tanto Susana como Adela se dan cuenta de que algo ocurre.

En casa de los Alday se viven momentos de angustia al conocer que Jaime ha sufrido una crisis y le están practicando una traqueotomía de urgencia.

Pasadas unas horas, los médicos informan de que el joyero se encuentra estable y aunque puede entender todo lo que sucede a su alrededor, no es capaz de articular palabra.

A pedido de Antoñito, el doctor Gálvez le hace unas pruebas a Lolita y descarta que padezca ninguna enfermedad mortal. No es el único motivo de felicidad para el joven ya que gracias al dinero de las pólizas de seguros satisface su deuda con Arturo.

Simón decide mostrar a Adela el retrato de Elvira y ella lo anima a buscarla.

A pesar de que asegura que no le importa, María Luisa nota su incomodidad y poco después la chica desaparece.

La hija de Dicenta consuela a un Samuel muy afectado por la salud de Jaime.

 

El menor de los Alday aprovecha el momento para proponerle matrimonio y como ella acepta, le entrega un anillo de compromiso.

 

Al recibir la noticia, Diego contiene sus celos y comparte su dolor con Simón. De igual manera, se sincera cuando visita a su padre: “Amo a Blanca, pero la respetaré por mi hermano”.

Úrsula interroga a Lolita para saber quiénes están implicados en el ultraje de los Paulinos. Carmen toma cartas en el asunto y sale en defensa de las criadas. “Los señores son los culpables”, señala.

Más tarde, Dicenta se reúne con Castora, que le cuenta que Jaime habló del cuaderno de diseños antes de sufrir la crisis respiratoria.

Al descubrir que Servando ha compuesto un epitafio dedicado a ella, Fabiana pone el grito en el cielo y tienen una agria disputa.

Sin embargo, no tarda en hacer las paces con el portero, animada por sus compañeros del altillo, y lo felicita cuando se alza con el triunfo en el concurso.

Justo cuando Antoñito está decidido a contar su amor por Lolita a toda su familia, recibe una demanda de sus seguros de vida y decide posponer el anuncio.

 

A medida que pasan las horas, crecen las dificultades derivadas del entierro de la anciana y el joven, que no sabe cómo salir airoso, decide robar la gargantilla de Rosina para obtener fondos.

Simón se vuelca en la búsqueda de Adela y cree que sus diarios pueden ser clave. Cuando los lee se da cuenta de que algo no va bien ya que la chica inventa cosas.

No es el único asunto que inquieta al mayordomo: no puede dejar de pensar en el cuadro de Elvira y Víctor le consigue una reunión con el pintor.

Martín regresa a Acacias tras visitar a su amigo enfermo y descubre que tiene piojos. Como teme contagiar a Rosina, Servando se ofrece a quitárselos.

A pesar de haber conseguido enterrar a la difunta, Antoñito debe enfrentar a todos sus clientes que quieren que se les devuelva el dinero de la póliza.

Para colmo, Rosina lo acusa de haberle robado la gargantilla y Lolita se inculpa. Sin embargo, una vez a solas con sus padres, el joven Palacios reconoce su culpa.

Antes de que Osman se reúna con Simón, lo hace con Arturo. El pintor afirma que Elvira está muerta y que el retrato es póstumo por lo que el coronel decide viajar a Turquía.

Ajeno a esto, Simón se alegra al ver a Adela de regreso en el barrio. Esta afirma haber sido secuestrada, pero después de leer su diario el mayordomo sabe que no es cierto.

Blanca, por su parte, visita a Jaime en la residencia y huye atemorizada al encontrarse a Castora.

Ya en a casa, la joven recuerda cómo la enfermera la torturó en el psiquiátrico.

Los hermanos Alday sospechan de su actitud. “Seguramente haya descubierto algo”, piensan ambos por lo que la intentan presionar para conocer qué es lo que sabe. Ante la presión, ella se pone nerviosa.

Su madre se enfrenta a ella y la amenaza con contar sus secretos si habla y la joven decide no mantener el silencio.

No contenta con esto, Dicenta prosigue su venganza contra los vecinos el barrio y fija un nuevo objetivo: Celia.

Por eso, ordena a Carmen que se acerque a ella y le envía una carta solicitando una entrevista para un periódico.

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