La decepción de Lolita

Antoñito celebra su victoria en el concurso dejando al margen a su dolida novia. La1. Del 23 al 27 de julio. 17.30h

 

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Los Palacios celebran el triunfo de Antoñito en el concurso de inventos. Lolita, que quiere ayudarlo, se entera de que el concurso va a celebrarse en La Deliciosa y corre a pedir un favor para él. 
Al llegar, descubre que la prensa ha publicado ya que su novio es el ganador.

El nuevo inventor, ajeno a los consejos de su padre, se pavonea delante de todos, dejando a su novia, deseosa de reconciliarse con él, al margen, aunque sí la invita a la rueda de prensa que da para celebrar su premio.

Acosado por las sospechas, Guillén deja en manos de otro médico el caso de Moisés, con lo que Samuel se queda en la estacada. Preso de la ira, Alday se dispone a acabar con su vida, pero Íñigo intercede y el doctor acaba confesando a Diego y a Blanca la verdad: “Él mismo fue quien provocó la enfermedad del niño”.

Sus padres acuerdan actuar con normalidad y trazan un plan para sacarlo del hospital, siempre apoyados por Riera. Sin embargo, desesperado, Diego decide matar a su hermano para acabar con el problema.

Blanca, con mucha sangre fría, consigue evitar que Diego acabe con Samuel.

Poniendo el plan en marcha, el día del bautizo, el niño es llevado al hospital por prescripción médica, situación que es aprovechada por Riera para llevárselo.

Siguiendo con su labor de ayudar al servicio, Lucía, tras volver al barrio, contrata a un carpintero para que instale ventanas nuevas en el altillo. Su interés por Samuel es cada vez más grande, pero él le responde siempre de forma arisca. Ante el derroche de dinero que tiene últimamente, su prima la investiga. “¿Quién te ha adjudicado una asignación así?”, la pregunta Celia.

Silvia se encuentra muy nerviosa por una doble razón. Por un lado, tiene miedo de que aparezca Blasco. “El fiscal tiene pruebas para meterlo en la cárcel, pero parece que va a dejarle en libertad y tendrás que ir declarar”, le dice Felipe para tratar de calmarla. La exespía se queda impactada con la noticia. El día del juicio, el abogado la acompaña. Para su tranquilidad, Blasco es condenado.

Además, la salud de Arturo la tiene en ascuas, por eso contrata a Javier, un profesor de invidentes.

Pero el instructor resulta no ser lo que parece. Tras dar sus clases al coronel, aprovecha para registrar la casa y dar el cambiazo al colirio del enfermo. También se cerciora de que la novia dormirá en casa de Celia antes de la boda.

Flora no entiende por qué el Peña no le pide formalizar su relación de una vez por todas. Para despertarle las ganas y animada por Leonor, organiza en La Deliciosa una Tarde de novios, donde Casilda quiere ser jurado. Todos los criados se apuntan, muy felices, a la improvisada fiesta.

Quien también sufre por amor es Íñigo que, tras superar todas sus dudas, decide al fin ir a casa de Rosina para cortejar a Leonor.

Muy enfadada y sorprendida, la mujer se niega, aunque la acertada intercesión de Liberto le abre las puertas para consolidar su bonita historia.

Riera también está dispuesto a luchar por el amor de Carmen y le propone irse a vivir juntos. La criada, dichosa, acepta sin dudarlo. “Por fin he encontrado a alguien que me ayude a superar tanto sufrimiento y con quien compartir mi vida”, le confiesa.

Feliz con el próximo enlace de Silvia y Arturo, Trini, la esposa de Ramón, organiza una fiesta de despedida de soltera para la novia en la chocolatería. Por su parte, los señores se reúnen en casa de los Palacios, donde disfrutan de una animada tertulia.

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