Úrsula es rechazada

Totalmente ida y en la indigencia, Úrsula regresa al barrio pidiendo ayuda, pero nadie se apiada del ella excepto el padre Telmo. La1. Del 20 al 24 de agosto. 17.25h

 

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Telmo oficia una ofrenda floral a la Virgen y allí conoce a Samuel, aunque su intención es indagar lo máximo posible sobre Lucía.

Para ello, intenta sonsacar información a las vecinas. Por suerte, se gana la confianza de la joven enseguida y, junto a su prima Celia, se pone a buscarle una criada. El sacerdote 
se queda totalmente prendado de su belleza.

Samuel está desesperado con su situación económica y personal. No sabe cómo saldar su deuda y va el banco a buscar soluciones. Aunque no tiene éxito, trata de mostrar lo contrario a la gente.

Arruinado y hundido, las cosas empeoran aún más cuando llega a su casa y se encuentra a Úrsula, que ha regresado al barrio.

“¿Qué haces aquí? Vete de mi casa. No quiero estar cerca de ti”, le dice tras las dolientes súplicas de la matriarca.

El rechazo de todo el barrio es unánime: nadie quiere saber nada de la mujer.

Sin embargo, la suerte no le ha dado del todo la espalda y un benefactor se apiada de ella y la acoge en su casa.

Ese hombre no es otro que Telmo, que quiere hallar pistas sobre su familia.

Solo tiene la cruz que su madre, la marquesa de Válmez, llevaba al cuello, la misma que adorna el escote de la hermosa Lucía.

Celia concierta una cita con el médico para Trini sin que se entere Ramón, aunque tiene que anularla. Ante la gran sensación de hambre de la señora, Fabiana ata cabos y se lo cuenta a Celia, que acude con un doctor a casa de los Palacios para darle una noticia sorprendente. “Está embarazada”, les anuncia.

Sin embargo, la mujer está preocupada por su marido y por cómo se tomará la llegada de un bebé. “Lo mejor es que organices una cena romántica y le des la excelente noticia”, le recomienda su amiga.

Por suerte, Liberto es operado con éxito y tras ser trasladado a una habitación al fin despierta.

Todo el barrio lo celebra y al regresar a casa, el doctor Higinio lo visita a menudo. En agradecimiento, Rosina le regala un broche de oro y le ofrece también que sea el nuevo inquilino de la casa de Arturo, cuya casera es ella.

La mujer le hará un buen precio en compensación por lo bien que se ha portado con su marido, pero el médico no tiene dinero. Liberto, entonces, le introduce en el barrio y le ayuda.

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