Las prisas de Lolita

La mujer, cansada de esperar a que Antoñito le pida matrimonio, acaba imponiéndole la fecha de la boda. La1. Del 19 al 23 de noviembre. 17.20h

 

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Carmen regresa al altillo con Raúl, que ya está casi curado. De repente, la herida se infecta y la doncella se preocupa mucho por su hijo. Unas horas después, el chico empieza a mejorar y pide perdón a su madre por lo que le hizo en el pasado.

Más tarde, los señores la interrogan sobre el robo y Samuel también la acaba perdonando. “Quiero volver a trabajar”, le dice el joven un tiempo después, pero la criada, siempre apoyada por Casilda, se lo impide. “Solo cuando estés bien”, afirma. Por su lado, Leonor sufre un
atropello, pero Rosina y Susana creen que no ha sido fortuito.

Además, descubren un dibujo de un hombre desnudo en el escaparate de la sastrería. Y para aumentar su inquietud, los Escalona ponen un plazo a las mujeres para que entreguen el dinero.

Tras darle un ataque a la sastra, Liberto y Rosina la instalan en su casa, pero la señora Hidalgo sigue sin contar la verdad. “Un alumno de la clase de dibujo ha
estado acosándola”, dice como justificación al estado de su tía.

Telmo hace todo lo posible para evitar una epidemia Para evitar males mayores,  Telmo separa a los damnificados
sanos de los enfermos y aloja a los pobres en un albergue cercano.

A continuación, da una conmovedora homilía que toca el corazón de Lucía. Ambos viven un momento de complicidad, y el cura está a punto de contarle las últimas estrategias de Samuel con la adquisición de los cuadros para conseguir su objetivo.

Con las cosas más claras, el hombre al fin puede hablar con su amada, que le sorprende con una imposición a la que le es imposible negarse. “Yo fijaré la fecha de la boda”, asegura.

Sin embargo, la mujer no se lo pone nada fácil, así que Trini le cuenta el motivo de su distanciamiento. “Como ya lleváis un año de noviazgo, ella cree que es la hora de que penséis en el matrimonio”, confiesa al joven.

Antoñito descubre que a Lolita, siempre risueña y alegre, le pasa algo e intenta averiguar, por medio de Casilda, que le sucede a su novia.

Viendo que Lucía y el sacerdote están acercando de nuevo posiciones, Alday propone a la chica marcharse fuera de Acacias a buscar un retablo, pero ella rechaza su oferta.

Mientras, Felipe, muy preocupado por la labor que están haciendo su mujer y su prima con los damnificados, les pide que empleen menos tiempo en su cuidado porque pueden caer enfermas.

Totalmente ajena a la palabras del abogado, la joven pide un crédito a Jimeno Batán para acondicionar el albergue, y el prestamista se lo comunica rápidamente a Samuel. “¿Cómo has podido aceptar sus abusivas condiciones?”, le comenta Felipe muy indignado, pero la joven, de alma muy noble y generosa, no da mucho valor al dinero.

Samuel insiste de nuevo a Lucía en ir a buscar a Toledo el retablo de San Miguel, perdido hace siglos. Sorprendentemente, a la joven le entusiasma la idea. Como su trabajo en la parroquia ha terminado, decide acompañar a Alday, por lo que la magia personal que había entre Telmo y ella está a punto de terminar.

 

A continuación, el joyero visita a Espineira y le cuenta lo que está haciendo Lucía con su herencia. El prior convoca al sacerdote y le exige resultados de su gestión al frente de la parroquia.

Como novedad en el barrio, Flora y Servando se han hecho socios para montar un negocio de fotografías, que se han puesto de moda. Tiempo después consiguen una cámara, pero las desavenencias empiezan a surgir enseguida entre ellos.

Por su parte, Íñigo se disculpa con los damnificados y se acerca a llevarles comida. “Es lo mínimo que puedo hacer”, reflexiona.

Por suerte, una de las fotografías tomadas por Flora es publicada en el periódico, y su socio y ella liman asperezas y lo celebran juntos.

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