Prueba de amor

Celia ha contraído las fiebres y está muy grave. Felipe, su marido, no se aparta ni un solo momento de su lado, aunque puede contagiarse. La1. Del 3 al 5 de diciembre. 16.30h

 

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Ante la enfermedad de Celia, el doctor recomienda que nadie la visite, ya que puede haber posibilidad de contagio.

Samuel ve en esa circunstancia una posibilidad de acercamiento a Lucía. “Podrías venirte a mi casa y así evitar que te suceda lo mismo que a tu prima”, le dice, pero la joven se niega en redondo.

Más tarde, el médico confirma que Celia ha contraído unas fiebres y pone la casa en cuarentena. Muy a su pesar, Felipe y Lucía acaban trasladándose con el joyero, pero el abogado no aguanta la tensión y regresa a su casa, saltándose las órdenes que les han dado y arriesgando su vida.

Por su lado, la joven busca refugio en Telmo, desatando la indignación de su supuesto prometido, que acaba enfrentándose al párroco delante de los vecinos de Acacias.

Pese a la oposición de todos, está dispuesta a volver al hogar de los Álvarez- Hermoso. “Mis primos me necesitan
de verdad”, le dice al sacerdote que, en el último momento,
le hace un sorprendente anuncio. “Yo me haré cargo de todo. Celia se contagió por ayudarme en la parroquia con los damnificados”, asegura a la joven.

Lolita no es capaz de seguir con los preparativos de la boda y decide, tras consultarlo con Antoñito, posponerlos. Sin embargo, una sorpresa se cruzará en su vida. Ceferino, un amigo de Cabrahigo, viene a recordarle que tiene una deuda con él.

Asustada, no menciona su presencia a nadie, ni siquiera a su pareja, pero Trini se lo encuentra por casualidad. “Un día me besé con él, de manera inocente, y según las leyes del pueblo, estamos prometidos”, le dice a su paisana.

Como consecuencia, la familia Palacios discute por la situación de la criada y esa absurda tradición de su pueblo.
Por su lado, Antoñito intenta que el vecino de su novia entre en razón, pero no lo consigue.

Además, se queda realmente frío al comprobar que la chica no le reconoce como su verdadero prometido delante de él.

Entusiasmado con la idea de visitar a Paciencia en Cuba, Servando le envía un telegrama, pero ella le responde que no vaya. A continuación, recibe otra misiva de su parte, mucho más extraña que la anterior.

Las criadas intentan que abra los ojos, pero el portero no se da por aludido hasta que la mujer vuelve a escribirle comunicándole que se ha amancebado con un atractivo mulato y que reencontrarse no entra en sus planes.

Con el fin de indagar sobre los planes de Alday con Lucía, Telmo se cita con Jimeno Batán, pero el prestamista no le dice nada.

Días después acude a una entrevista con Espineira. “Celia está muy enferma”, le comunica, algo que parece alegrar al prior: “Si muriese nos vendría muy bien para obtener mucho antes la fortuna de Lucía”. Ese desagradable comentario provoca cierto malestar en el religioso, sin embargo, muy cauteloso, convence a su superior para seguir con su plan.

De repente, Íñigo muestra mucho interés por la actividad deportiva que practica Liberto y un día lo acompaña para conocer cómo funciona la sociedad gimnástica, donde descubre las apuestas de boxeo.

Fascinado, piensa cada día en volver para seguir jugándose el dinero, ya que ha obtenido grandes beneficios
en pocos días. Flora y Leonor empiezan a sospechar de su
conducta, sobre todo, cuando llega varias veces tarde a las citas con su novia.

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