Adicto a las apuestas

Iñigo se ha enganchado a los combates de boxeo algo que preocupa mucho a Flora y Leonor. Acacias 38. La1. Del 10 al 14. 16.30h

 

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Leonor pide ayuda a Flora para averiguar qué le sucede a Íñigo. Más tarde, la chocolatera descubre que su hermano  guarda mucho dinero en casa.

Por su lado, la mujer pregunta a Liberto sobre las extrañas actividades de su prometido, pero él afirma que no sabe nada. La joven no sospecha que su padrastro está ocultándole la verdad.

Unos días más tarde, Jordi Baró invita a Cervera y Liberto a un combate y hacen lo posible para que Flora no se entere. “A mi hermano le pasa algo. Últimamente le veo muy nervioso. Lo mejor es que le sigamos al combate de boxeo”, afirma ella. Para su sorpresa, ven confirmados sus peores temores. “Está apostando”, comenta muy asombrada su novia.

Cuando el hombre llega a casa, ambas mujeres lo reciben muy enfadadas. Íñigo intenta pedir perdón a su amada, pero no lo consigue,y decide colarse en su piso para hablar con ella. Inesperadamente, Jordi Baró empieza a interesarse por la chocolatera.

En casa de los Álvarez-Hermoso nada ha cambiado. Telmo, volcado en cuidar a la pareja, se despide cariñosamente de Lucía. “Felipe está vivo, pero se ha contagiado también”, informa a todos.

A través de la puerta, la joven les pasa una medicina experimental que le ha dado el doctor Quiles para ellos, pero, un tiempo después, las noticias del sacerdote son desalentadoras. “De momento no están mejorando mucho”, comunica a los interesados. El médico no da muchas esperanzas a su prima y a su marido.

Celia se encuentra muy débil y los vecinos organizan una oración en honor del matrimonio. Telmo va mandando notas a todos sobre su evolución, pero en un momento dado deja de enviarlas.

 

Cuando todos temen lo peor, Casilda aparece con una nueva misiva. “La pareja muestra sus primeros síntomas de recuperación. Se salvarán”, asegura orgulloso
el doctor Quiles, que autoriza al fin la entrada en casa de
Felipe y Celia.

Con gran alegría, los habitantes de Acacias montan una merienda en honor del padre Telmo, que es recibido como un héroe cuando abandona el hogar de los enfermos.

Desde la distancia, Samuel observa el acto con odio y el cura aprovecha la ocasión para pedir a Lucía que no se comprometa con él. Por miedo a perder su posición de privilegio, el joyero hace una petición sorprendente a la joven: “¿Quieres casarte conmigo?”

Antoñito se siente traicionado y decepcionado con Lolita y no sabe si podrá superarlo. Algo se ha roto entre ellos y ya nada será igual. Por su lado, la criada llora desconsoladamente porque cree que lo ha perdido para siempre.

Para empeorar la situación, Ceferino hace una huelga de hambre para intentar convencer a la mujer de su compromiso. Tras hablar con la joven, le da un plazo para obtener una respuesta. Desesperado, Antoñito se plantea irse a América.

Trini, viendo a su hijastro tan mal, escribe al tío Genaro pidiéndole consejo. Poco tiempo después, la criada sufre una aparatosa caída y su novio corre a  interesarse por su estado. Arrepentidos, hacen las paces y se lamentan de no haber sabido librarse de la
maldición de Cabrahigo.

 

En ese momento llega la respuesta del tío Genaro.
“Ceferino deberá besar a una viuda para que su  compromiso se rompa”, dictamina. Enseguida, todos piensan en Casilda como posible solución al problema.

Al ver a Servando triste tras el mensaje de Paciencia, Fabiana trata de animarlo. El portero está convencido de que la mujer regresará de Cuba, algo que no ven claro en el altillo. Sin embargo, cuando se dispone a viajar hasta allí, llega la noticia de que un huracán ha arrasado la isla.

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