El director de vestuario de ‘Amar es para siempre’ cuenta los secretos de la boda de Miguel y Leonor

Miguel Ángel Milán define el enlace como “una boda española a nivel internacional”.

 

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El resultado del trabajo que su equipo y el de peluquería y maquillaje han realizado para llevar ante el altar a Leonor y Miguel ha sido un éxito. Nadie mejor que él para destaparnos los secretos del enlace.

Háblanos del vestido de novia.

Lo compré hace tiempo porque estaba a muy precio y sabía que encajaría en algún momento. Cuando supios que venía esta boda, lo vimos claro y lo adaptamos a la actriz.

Es bastante moderno.

Es un dos piezas, sencillo, con un otomán de seda y un aplique de encaje hasta los pies. Hay que tener en cuenta que Leonor ha vivido en París y es una chica muy liberal. Eso tenía que reflejarse en la boda.

¿El peinado es de época?

Sí, claro. Ana Ramírez, la jefa de peluquería y maquillaje de la novela, se basó en una novia de los años sesenta y puso a Leonor un moño abultado con margaritas en el pelo. Concretamente, nos fijamos en la boda de Marisol.

El novio no podía ser menos...

Miguel va maravilloso. Los trajes de los chicos en esa década son bastante parecidos a los de ahora. Nos decantamos por un modelo de terciopelo, una camisa blanca con el cuelló bebé y una pajarita ancha.

¿Quién os inspiró para la madrina, Manolita [Itziar Miranda]?

Claudia Cardinale. Además, ella tiene ya de por sí ese aspecto físico. El tocado de plumas negro del pelo es espectacular.

 

¿Qué dirías que es lo más complicado de tu trabajo?

El buen gusto puede llegar a ser un peligro para nosotros. En ‘Amar...’ hay que adaptarse a la moda que se llevaba en los años sesenta aunque se trate de prendas estéticamente feas.

Una vez grabada la boda, ¿cómo valoras el resultado?

Muy bueno. Estos días especiales dan mucho más trabajo, pero a mí me gustan porque me motivan los retos. La ropa es un lenguaje como otro cualquiera y hay que pensar en todos los detalles: joyas, relojes y hasta en la ropa interior.

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