Susana Córdoba, de ‘Amar es para siempre: “Empecé de niña haciendo teatro musical”

Esta semana dice adiós a la telenovela, donde ha disfrutado mucho subiéndose a un escenario a cantar, y a la serie semanal que le ha permitido enamorar a Alonso [Nacho Fresneda] en dos épocas diferentes

 

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Se define como una mujer luchadora aunque reconoce que el camino para lograr vivir de la interpretación no ha sido fácil. Más que nada porque, durante un tiempo, Susana Córdoba priorizó la familia al trabajo. Volvió hace unos años con fuerza y a esta actriz sensible, vitalista y luchadora la hemos visto casi a la vez en tres series:
 El Príncipe, El Ministerio del Tiempo y Amar es para siempre

¿Cómo ha sido dar vida a Rosa, de Amar es para siempre?

Maravilloso. Lo más complicado ha sido trasladarme de época y entender que en los años sesenta la manera de defender los sentimientos era diferente. En este caso, Rosa llegaba al barrio para recuperar al amor de su vida, 
Tomás [Armando del Río], que no la reconoce y ella reacciona de forma enfermiza. Eso me chocó porque yo pienso que hay que aceptar si alguien te dice que no te quiere, que te rechace.

¿Y lo mejor del personaje?

Lo más gratificante han sido los momentos cuando me subía al escenario. Me apasiona cantar y, aunque no soy una profesional, empecé de niña, con 10 años, haciendo teatro musical.

¿Qué te llevas de Amar…?

Me quedo con el equipo, es muy amable y está muy organizado. Desde Arrayán no hacía una serie diaria y me he reencontrado con un ritmo duro que quizá no te permite limar la interpretación, pero te ayuda a ser rápido y estar despierto. Es un buen entrenamiento para la mente.

¿Por qué eres actriz?

Siento que lo soy desde que nací y me enamoró desde mi primera obra de teatro en el colegio. Fui buena estudiante, se me daban bien los idiomas y pensé en meterme en Traducción. Al final la vida me llevó a la interpretación.

¿Te has arrepentido alguna vez?

No, soy una curranta y he disfrutado intensamente hasta del personaje más pequeño. Además, tuve un parón porque elegí educar a mis hijos, algo que nunca me ha pesado.

¿Cuántos hijos tienes?

Una chica de 17 años, a quien le atrae el diseño y es mi estilista, y un hijo, de 14, que estudia música. Yo los animo a luchar por sus sueños y no rendirse jamás.

¿Qué opinan ellos de tu trabajo?

Siento que están muy orgullosos de mí. Valoran mi perseverancia y creo que les he enseñado a dar siempre lo mejor de si mismos. No es sencillo, pero cuando uno confía en que puede conseguir sus metas y pone toda su energía, al final las cosas le salen como esperaba.

Una curiosidad. ¿Tú apellido, Córdoba, es artístico?

No (risas), es real y lo quise mantener. Me parece muy bonito llevar mi ciudad natal en mi nombre, mi rostro y mi alma. Córdoba es una ciudad muy tranquila y está bien conectada. De momento, mantengo mi cuartel general allí.

Tienes unos rasgos muy fuertes. 
¿Te han condicionado?

Sé que tengo una estética muy latina, no solo andaluza, y sí que me ha limitado. De todas formas, al final el aspecto físico no importa si no sabes transmitir humanidad y sinceridad.

Sales en El Ministerio del Tiempo, que acaba este lunes. ¿Qué destacas de la serie?

Estoy metida en una trama superdivertida. Elena lleva las riendas de su vida y descoloca a Alonso [Nacho Freseneda] en su intento de adaptarse al siglo XXI.

¿Con qué personaje has disfrutado más?

Blanca me gustó mucho porque era la primera vez que hacía epoca, me permitía una caracterizacion y fue bonito trabajar su dulzura.; pero a Elena la he disfrutado mucho porque es el primer personaje con el que me identifico más como persona y que me ha permitido mostrar un registro muy distinto al que había hecho hasta ahora.

Ha sido un gustazo poder mostrar algo tan cercano y al mismo tiempo divertirme con un guión que plantea una situacion muy interesante a traves del humor.

Al final de la temporada, Elena le ha dado otra oportunidad a Alonso, ¿crees que es una relación con futuro?

Creo que sí en la medida en que Alonso acepte la realidad y suelte el pasado. Es uno de los códigos de la propia serie: el tiempo es el que es y va hacia adelante. ¡Y el amor tiene que triunfar siempre! Pero lo que pase en el futuro, si hay una tercera temporada, lo decidirán los Supertacañones, como me gusta decir.

 

¿Crees que debe haber una tercera temporada?

Sí me gustaría que siguiera, como profesional pero sobre todo como ministérica. Es una serie muy interesante, con un punto didáctico a través del humor, aunque no de grandes audiencias porque el espectador que la consume lo hace de otra forma, pero en redes sigue siendo la primera.

Sería una pena que no siguiera, pero sé que es una serie que hay que hacerla con el presupuesto mayor que merece.

¿A qué época te gustaría viajar?

Lo que querría es poder sentarme junto a Federico García Lorca. Desde siempre me he identificado con su sensibilidad.

¿Qué recuerdas de El Príncipe?

Marina ha sido un personaje muy importante para mí. La gente me sigue reconociendo por ella. Era generosa, auténtica y demostró que por encima del amor está el respeto.

Finalizados estos trabajos, ¿qué otros proyectos te esperan?

Ahora estoy descansando todo lo que puedo porque ha habido momentos en el que compaginar grabaciones ha resultado agotador. Tengo algunas cosas por ahí y confío en que haya tercera temporada de El Ministerio… Pero donde antes me veréis es en Apaches, de Antena 3.

¿Cuál es tu asignatura pendiente?

Tengo muchas ganas de hacer cine, confío en que llegue pronto.

¿Con algún director en especial?

¡Qué difícil! Hay muchos a quienes admiro pero no soy delicada en eso. Teniendo un buen guión y una buena historia, trabajaría en cualquier propuesta

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