La boda con sorpresa de Benigna y Benito en ‘Amar es para siempre’

Los protagonistas, Anabel Alonso y Antonio Molero, nos cuentan todos los detalles de la grabación y desvelan un contratiempo que les complica el día.

 

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Los personajes Benigna y Benito se han convertido en piezas imprescindibles de la gran familia de Amar es para siempre y protagonizan el capítulo 1.000, que veremos el jueves 15. Tampoco sorprende su éxito, ya que los actores que les dan vida, Anabel Alonso y Antonio Molero, se ganaron el cariño del público hace años.

“Nunca habíamos trabajado juntos, aunque nos conocíamos por amigos comunes y nos hemos entendido a la perfección”, comenta Anabel. Esa química será evidente en la boda, que se grabó el 3 de noviembre en Galapagar, un pueblo de Madrid. “Fue una jornada estupenda. Rodar en exteriores siempre complica las cosas, pero tuvimos suerte hasta con el tiempo: amaneció con sol y una luz impresionante”, cuenta Antonio.

La decisión de desposarlos pilló por sorpresa incluso a los novios. “No imaginaba que acabaría el año con un marido, aunque aquí las tramas están muy vivas”, explica la actriz, que se encontró “monísima”: “Parezco la reina de Inglaterra en un día de fiesta. Benigna no se ha visto en otra porque su fondo de armario no da para mucho. Siempre va con el delantal, un jersey verde y unos zapatos de monja”. El calzado es lo que más complicó la escena: “Lo pasé mal porque es imposible andar con tacones por el campo e ir con elegancia”.

Tras una historia de amor llena de altibajos e inseguridades –Benigna al principio se interesó por Camilo (Fernando Soto), el hermano de Benito–, el ‘sí, quiero’ se hará esperar incluso el día de la boda. ¿La razón? “Justo antes de pronunciarlo, una de la invitadas [Maruxa (Lena Fernández)] se pone de parto, pero la boda se retoma después con doble felicidad”, adelanta él.

Otro de los momentazos será la llegada a última hora de Quico (Iván Sánchez), y la presencia de Dorita (Anna Castillo). “Benigna se portó fatal con ella e invitarla es una forma de pedir perdón”, cuenta Anabel. También habrá algunas ausencias, como la de Manolita (Itziar Miranda), amiga íntima de la novia, que se queda cuidando del pequeño Ciriaco (en realidad, de Daniela Rubio, su hija, que nació en agosto).

Una vez que el padre Argimiro (Arturo Querejeta) da su bendición, el matrimonio Guerrero vivirá en el hostal: “No tendremos luna de miel porque a Benigna le parece que, en Navidad, no puede dejar solo el negocio. Así que nos quedamos con Pelayo [José Antonio Hernández Sayagués] y sus nietos”, dice Antonio, que adelanta que “la convivencia tendrá sus complicaciones”. El porqué, lo cuenta ella: “Él ha estado 30 años escondido y le cuesta adaptarse a la libertad. Quiere ayudar, pero se le da fatal”.

Con la continuidad de los actores confirmada hasta el final de temporada, la telenovela de Antena 3 espera seguir contando con el apoyo de los espectadores. Pero Anabel y Antonio creen que el éxito 
se debe al equipo creativo: 
“El reparto importa, pero los guiones son esenciales. Al 
final, lo que valora el público es la historia”.

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