Gonzalo Kindelán, Rafael en ‘Amar es para siempre’: “Mi sueño es trabajar toda la vida”

Para este actor madrileño su profesión es una carrera de fondo y, aunque le va bien, solo aspira a enlazar y a elegir papeles que lo motiven

 

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No era la primera vez que hacía una prueba para entrar en Amar es para siempre, pero Gonzalo Kindelán asegura que cuando llegó a sus manos el personaje de Rafael supo que esta vez sería suyo. Así fue y este actor, atractivo y amable, da vida cada tarde a un piloto enamoradizo, melómano y dueño del King’s Club. Además, es el tercero en discordia en la relación de Marta (Mariona Ribas) y Alonso (Miguel Ángel Muñoz).

¿Cómo te sientes en la novela?

Muy bien. El volumen de trabajo es muy loco, pero todo el equipo está a favor de que las secuencias salgan y eso se nota. El respeto en el set es brutal.

 

¿Qué es lo mejor de tu personaje?

Me gusta que no sea plano. Tiene secuencias en las que parece muy buenazo, sin llegar tampoco a ser tonto.

¿Cuál es su futuro?

En el amor no va a seguir insistiendo a Marta y va a ir picoteando con algunas azafatas. Tampoco va a fijarse en Alba [Blanca Parés]. Ese callejón sin salida de su vida termina con un viaje en avioneta…

¿Qué diferencias encuentras con El secreto de Puente Viejo, donde interpretaste a Paquito?

Aquí las tramas me parecen más cercanas, me enganchan más. 
En El secreto… han querido darle un aire más teatral que, por otra parte, funciona muy bien.

¿Fue tu trampolín?

En realidad lo fue el personaje de Riqui en la serie Doctor Mateo.

¿Te reconocen ahora como Rafael?

Sí y la gente es muy cariñosa. 
Me fascina mi profesión pero jamás pensé que conllevaba esto. La verdad es que me veía más en el teatro, incluso empecé en el mundo del circo.

¿Qué hacías exactamente?

Mazas, monociclo, escupir fuego… Luego me lo monté por mi cuenta con un amigo en la calle.

¿A qué edad decidiste ser actor?

A los 14. Desde pequeño me tiraba el mundo del espectáculo y reconozco que era un mal estudiante. Por eso, a esa edad, me metí en la Escuela Profesional de Teatro sin haber terminado el Bachillerato. Luego me lo saqué a distancia.

¿Has podido vivir de tu profesión o la has compaginado con otra?

Durante mucho tiempo estuve de camarero y hace seis años me puse a estudiar realización y he ejercido de operador de cámara en reportajes. Nunca en ficción, para no mezclar.

¿Qué metas tienes?

Mi único sueño es trabajar toda la vida y de modo seguido. Actuar es  una carrera de fondo y yo no me veo haciendo otra cosa que esto. ¡Ojalá llegase al punto de poder elegir papeles!

He leído que adoras el teatro.

Sí, totalmente. El momento en que se abre el telón es como lanzarte en paracaídas. También me resulta apasionante el proceso de búsqueda de personajes y los ensayos. Es todo más minucioso que en la televisión.

¿Tienes algo en marcha?

Dentro de dos meses empiezo a ensayar una función, pero no puedo adelantar más. Lo último que hice es la zarzuela ¡Cómo está Madriz!, con Paco León.

¿Sigues formándote?

Amar… es una gran escuela, donde lo importante es resolver la secuencia. Por eso hay que seguir estudiando y yo tengo un coach para ayudarme.

¿A qué dedicas tu tiempo libre?

Toco la batería, tengo un grupo con Alfonso Begara [Fue César en El secreto de Puente Viejo], que se llama Rescoldos. También me gusta la fotografía.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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