Fernando Guallar, Gonzalo en ‘Amar es para siempre’: “Anteponer el físico al talento es un error”

Agradece los halagos, pero prefiere trabajar duro y hacerse un sitio en el cine europeo, uno de sus sueños

 

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Gonzalo, su personaje en Amar es para siempre, es su primer papel fijo en televisión y quiere aprovechar la oportunidad al máximo. Fernando Guallar o pierde un segundo para aprender, consciente de que se trata de un buen escaparate para enlazar con otros medios como el cine y el teatro.

¿Qué destacas de la producción?

Hay un ambiente estupendo y me nutro de mis compañeros. Pregunto mucho a María José Goyanes [Ana María], Javi Pereira [Jaime] y Mariam Hernández [Henar].

¿Y de Gonzalo, tu personaje?

En primer lugar su bondad, aunque a veces pienso que debería ser un poco más caradura. Y también me gusta, no sólomante cómo se trata su homosexualidad, sino también la forma en que él acepta el contexto histórico en que se encuentra: vive como le dejan, aun sabiendo que no debería ser así. Me parece esencial dar visibilidad a estos temas en los medios.

¿Sueles verte en pantalla?

Siempre que puedo, ya sea el capítulo entero o mis secuencia. Soy muy crítico y exigente conmigo mismo.

¿Siempre quisiste ser actor?

A los 8 años hice de Papageno en La flauta mágica y desde entonces lo tuve claro. Me apunté a clases de teatro en el colegio, hasta que a los 18 años tuve que elegir y mi familia me recomendó la carrera. Estudié Arquitectura y la terminé. Luego ya me volqué en la interpretación.

¿Y tu familia lo aceptó?

Sí, ven que soy feliz y ahora son mis mayores fans.

¿Has ejercido de arquitecto?

Nunca. He trabajado de camarero, de azafato y de profesor de alemán, porque fui a un colegio alemán y viví un año en Berlín. Gracias a esto, pude pagarme la escuela de teatro.

¿De dónde eres?

Nací en Córdoba, pero a los 3 años ya estaba en Madrid. Luego, estudié la carrera en Valencia.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Ahora casi no tengo. Termino de grabar a las siete, paseo a mi perro, estudio, ceno y me acuesto porque el desperador suena antes de las seis de la mañana.

¿Has hecho alguna película?

No y me encantaría. Quiero enfocar mi carrera por ahí. De momento, estoy en un corto precioso que se llama Postales, que el primero que produce Nadia de Santiago [Asun en Amar...]. Cuando leí el guión me pareció brillante. Estamos contentos porque está gustando y lo han premiado en varios festivales. Recrea la historia de un amor de verano y está muy bien contada.

En internet te califican como ‘El pibón definitivo’, ¿lo has visto?

Sí (risas), me lo mandaron un montón de colegas y me reí. Prefieron que me llamen así que ‘El cardo definitivo’, pero a la vez me sorprende porque yo no me siento así.

¿El físico te ha marcado?

Siendo honesto, siempre ayuda aunque yo intento escapar de clichés y soy muy selectivo. Anteponer el físico al talento es un error. Ahora la industria está cayendo en esto y se está equivocando.

¿Te reconocen por la calle?

Sí sobre todo las mujeres mayores a quienes les hace gracia Gonzalo. Me parece muy bonito.

¿Hay proyectos a la vista?

Están pendientes de estreno en Telecinco que se llama Perdónma Señor y también La catedral del mar en Antena 3, donde hice un papelito.

¿Te apetece subirte a las tablas?

¡Ojalá saliera algo de teatro! Después de esta etapa en televisión sería bueno cambiar de registro.

 

¿Cuál es tu meta?

Seguir trabajando de actor. Voy a por ello y sin freno, tener algo claro en la vida es una maravilla. Si me haces elegir me decanto por trabajar en París o en Londres. Ese es mi sueño, me atrae mucho más que llegar a Hollywood.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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