El nuevo semanario

Marta se reúne con Ortega, director de ‘España Siete Días’, pues quiere invertir en prensa. Antena3. Del 11 al 15 de septiembre. 16.30h

 

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Resuelto el asesinato de Alonso, Caldas se despide en El Asturiano. “Me da pena irme. Os he cogido cariño”, asegura el inspector. Mientras, Ginés se desespera pensando en los años que le quedan entre rejas, pero al menos recibe la visita de Bruno, a quien estaba muy unido.

El sueño de Benito de llevar de viaje a Benigna se cumple cuando logra vender el libro que le regaló la marquesa. Su destino será México, donde ella podrá reencontrarse con su querido hermano Fortunato.

Los Gómez también hacen las maletas y se toman unos días de descanso.

El matrimonio Novoa, más enamorados que nunca, deja atrás su más que complicada etapa en Madrid.

Ambos se despiden de su familia y marchan a Santander donde esperan dejar atrás la convulsa temporada en la capital y disfrutar de una vida más tranquila.

Meses después entramos en 1969. Marta sigue al frente de la empresa, pero se plantea abrirse a otros campos.

Tras cerrar un acuerdo de publicidad con el semanario España Siete Días, piensa en invertir en él. Por ello, se reúne con el director, Ernesto Ortega, un hombre siempre ocupado y que justo estos días trata de evitar la censura por un artículo sobre una tabacalera.

Además, en casa le espera otro problema: su esposa está angustiada porque su hijo, Javier, planea viajar a Vietnam. “Haz lo que sea necesario para quitarle la idea”, insiste Matilde. “Tranquila. Le ofreceré el puesto de fotógrafo que siempre deseó”, afirma él.

A su regreso de México, los Gómez se mudan a un piso más amplio en el barrio. “Estoy feliz. Hace años que soñaba con esto”, reconoce Manolita a Benigna.

Nuevos vecinos van aterrizando en el barrio. Es el caso de Durán, un periodista que pide reunirse con Ortega: “Mi madre me ha dejado en el testamento un nombre: Ricardo Osuna”. El jefe le da la mala noticia del suicidio del hombre y le ofrece un trabajo.

Acto seguido le presenta al equipo entre los que se encuentran Teresa, la mujer de Quintero, que ocupa el puesto de grafóloga de la redacción, y Antonio, uno de los redactores más veteranos del equipo.

Al mismo también pertenece la joven Llanos.

Faisán, una de las marcas de cigarrillos que más publicidad pone en el semanario, amenaza con irse si dejan mal el sector. “Me da igual. Seguimos adelante. Están jugando con la salud de los españoles”, se crece el director.

María vive en Miami con su novio, Rubén Salazar, un productor de cine y televisión, con quien a ojos de todos mantiene una idílica relación. De puertas adentro no es así y la convivencia resulta muy complicada.

A quien le van muy bien las cosas en Estados Unidos es a Gonzalo y da un par de conciertos, de los que se hace eco la prensa.

El director de la revista se siente seguro ahora que cuenta con el apoyo económico de Marta Novoa. Así deja que Julián Azevedo, quien se aloja en el hostal de Benigna junto a su hija, redacte un certero artículo.

A la pensión también llega Charo, una atractiva empresaria que llama la atención de Marcelino. En cuanto la ve le parece una mujer espectacular y se ofrece a ayudarla con el pub: “Conozco bien el negocio”.

Con ansias de comerse el mundo, Vicky, una fotógrafa, logra tomar una arriesgada imagen por la que la contratan.

Como esperaban, se recibe la llamada del censor: “Si la revista sale, será su último número”.

Al enterarse Marta les recomienda contratar a Quintero que, por su parte, tiene que adaptarse a un cambio: su sobrino Ignacio llega a Madrid y se alojará en su piso.

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