Fernando Cayo, de ‘Amar es para siempre’: “Ortega es el personaje de mis sueños”

En viente años de carrera, el actor que encarna al maquiavélico director de ‘España Siete días’ también ha demostrado su talento como director, escritor e incluso componiendo música.

 

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No es la primera vez que entrevistamos a Fernando Cayo y siempre es un placer charlar con él. Amable, humilde y con una conversación interesante, nos contesta sin prisa, aunque después tenga que atender a más medios, hacerse fotos y volver a grabar al plató.

Llevas el peso de esta temporada en Amar es para siempre. ¿Es mucha responsabilidad?

No, es una serie muy coral y yo tenía claro que quería estar en ella desde hace tiempo. Cuando me ofrecieron este papel ni me lo pensé. Ortega es el personaje de mis sueños porque es muy completo: está muy bien escrito, tiene una parte maquiavélica, fuerza, secretos y lucha por la libertad de expresión en un momento en el que no existía.

En la ficción diriges una revista. ¿Qué opinas tú de la prensa?

Me parece fundamental. En el caso de los artistas es una parte del mismo cuerpo. Periódicos, revistas, televisión o radio son la conexión con los espectadores.

¿Cómo llevas las críticas?

Bien. Cuando ya llevas tiempo en la profesión te das cuenta de que no puedes gustar a todos. Yo, por naturaleza, soy muy exigente y obsesivo, por lo que en mis inicios me afectaba más lo que escribían o decían sobre mí. He aprendido a relativizarlo porque además los actores somos parte de un equipo.

¿Entrar en una novela es sinónimo de olvidarse del tiempo libre?

De momento, sí. Espero ir adaptándome poco a poco. Una serie diaria requiere un esfuerzo extra al principio y te ves obligado a relegar tu vida familiar. Yo trato de manejarlo lo mejor posible y creo que lo consigo.

¿Qué haces los fines de semana?

Me encanta ver series e ir al cine, pero lo que más me relaja es correr o caminar con mi hija de 12 años y mi perro cerca de una casa que tengo en el campo. De todos modos no desconecto por completo, pues tengo el garaje habilitado como sala de ensayo.

¿Qué te atrae de la televisión?

Personalmente me interesa que supone un reto porque te obliga a trabajar con mucha rapidez. Debes tener los reflejos y la maquinaria muy en forma.

¿Y del cine y el teatro?

Del primero, que puedes preparar tus personajes con más matices y, del segundo, poder compartir la energía directamente con los espectadores.

¿Has tenido que esperar alguna vez que sonase el teléfono?

Desde que empecé en televisión en Manos a la obra no he parado y si no me salía trabajo, me lo ‘fabricaba’ yo. He producido mis espectáculos, he dirigido cortos, he escrito, he dado clases y he compuesto música. Mi núcleo es la interpretación pero el resto son facetas de lo mismo.

¿Qué banda sonora has hecho?

La última ha sido la de la función de teatro Páncreas, en la que cantaba y tocaba el piano.

¿Te animarías con un musical?

Me entusiasmaría. Llevo años estudiando canto y preparándome para ello. Al menos participé en uno, Los hijos de Kennedy.

¿Cómo preparas los papeles?

Busco y me fijo en personas que tengan algo que ver con el personaje, adentrándome en sus emociones. También, sigo un proceso que yo denomino “por capas”, yendo de lo más simple a lo más complejo.

¿Qué dirías a alguien que quiera dedicarse a la interpretación?

La clave es tener claro que actuar es algo definitivo. Si es así, tiras para delante, pase lo que pase. Yo nunca he tenido un plan b.

¿Siempre has tenido vocación?

Desde que hice teatro independiente en Valladolid supe que esto era lo mío. Luego me fui a Italia a estudiar y llevo formándome desde entonces.

¿A qué actores admiras?

Javier Bardem, Eduard Fernández y Luis Tosar son una referencia para todos nosotros y, a nivel internacional, me quedo con Anthony Hopkins, Jeff Bridges.

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