Acoso intolerable

Charo presenta a un ejecutivo a María para ayudarla a volver a la actuación, pero este le pide algo a cambio. “Conseguir un buen papel en una película no es gratis”, asegura.

 

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Por su parte, Ignacio organiza un guateque en el bufete con un único objetivo: conseguir sacar información sobre Carbonero a través de una de sus alumnas. “Demostraremos que es un estafador”, asegura a Quintero, que no está del todo de acuerdo con la idea de su subordinado.

Aunque ha estado a punto de tirar la toalla, Diego no puede evitar continuar la investigación sobre su padre cuando, gracias a Vicky, descubre el título del manuscrito. “Aparece claramente en la película”, dice al darse cuenta.

Como cada noche, Llanos llama a su madre que, esta vez, la sorprende con una noticia: “Luis va a casarse”. Al colgar, la chica se queda pensativa y afectada.

Quienes se nota que cada día están más cómodos juntos son Matilde y Azevedo. Tanto es así, que visitan uno de los lugares que frecuentaban cuando tenían una relación sentimental. Una vez allí, ninguno se atreve a comentar nada, aunque lo desean.

Marta y Diego mantienen posturas muy diferentes sobre un artículo a publicar en España-Siete Días. Arrepentida, ella recula y pide perdón por meterse en un trabajo que no le corresponde: “Ni soy periodista ni debo jugar a serlo”. Tras la reconciliación, se abrazan y comentan los últimos hallazgos sobre el progenitor de él.

Susana sigue hecha un lío sobre sus sentimientos pero prefiere aclararlos sola. “Vicky, no me des más consejos. El amor es un tema muy personal”, pide a su compañera.

De momento, la balanza se inclina hacia Javier porque  comparte con él mucho más tiempo que con Ignacio.

Entre Charo y María se ha creado una bonita  complicidad y, para ayudarla, la primera le presenta a un ejecutivo de televisión: “Tiene contactos y le he explicado lo buena actriz que eres”.

Sin embargo, en la primera toma de contacto quedan muy claras las intenciones del hombre: “Claro que podría conseguirte un buen papel, pero en esta vida nada es gratis”. María, algo asustada, intenta defenderse del acoso como puede.

Mientras, Manolita y Benigna tratan de contactar con Consuelo Miranda, algo que no logran. “Es como si no existiera”, explican a Pelayo, que sí que da con la misteriosa mujer e, incluso, la trae a El Asturiano.

Con paciencia, Ignacio y Quintero recopilan los datos más escandalosos de Carbonero y, con ello, consiguen que retire la demanda contra Ortega. “Habéis hecho un trabajo fantástico”, los felicita el director, que se ha librado de un juicio.

La entrevista a Buñuel ha sido muy gratificante y Matilde está contenta de haber aceptado ayudar a Azevedo con la documentación. Luego, se derrumba ante el filósofo: “Ya no quiero ocultar más lo evidente. Mi matrimonio es un fracaso desde el primer día”.

Conmocionado, Diego visualiza la película una vez más con Vicky, que vuelve a descifrar el mensaje que oculta.

Carvajal se siente ninguneado por Ortega y se venga de una sutil manera: hace que Charo descubra la tarjeta de agradecimiento de Merche Rivas a su amante por unos bombones. “Vaya, parece que no soy la única. Hemos terminado”, afirma la empresaria en su despacho.

No es el único frente que tiene que resolver el director, ya que Javier se enfrenta a él entregándole solo un artículo de My Lai. “Dije que quería dos versiones. Ser mi hijo no te excluye de cumplir mis órdenes”, se enfada Ernesto.

Casi por casualidad, Teresa se entera de la delicada situación económica por la que pasa Lalo y le sugiere sacar un dinero extra en otra publicación: “Tranquilo, será nuestro secreto”.

Tras el desagradable episodio, María interroga a Charo sobre el ejecutivo: “¿De verdad es tu amigo? ¿Se propasó conmigo?”.

Finalmente, Javier se sincera con Ignacio: “Susana y yo nos hemos besado de nuevo. Cada vez estamos más a gusto”. Aunque el joven abogado finge indiferencia, se queda muy tocado.

Entre dolida e indignada, Charo se mantiene firme en su
distanciamiento con Ortega y, por si fuera poco, se consuela en los brazos de Carvajal. “Quería estar contigo desde el primer día que te vi entrar en el local”, miente, ante la mirada de sorpresa del redactor jefe.

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