Mariona Ribas, de ‘Amar es para siempre’: “Coser sube la autoestima”

Actúa desde los 7 años, pero la influencia de su abuela y su madre, ambas modistas, la han llevado a diseñar y abrir una tienda virtual de ropa bebés.

 

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Poco tiene que ver Mariona Ribas con su personaje de Marta Novoa en Amar es para siempre. Cada tarde  interpreta a una mujer dura e intransigente, pero en la vida real es una treintañera cálida y sonriente que nos cuenta, ilusionada, cómo ha convertido su afición por coser en una pequeña empresa familiar en Internet.

Tras dos temporadas en su piel. ¿Cómo defines a Marta Novoa?

Para algunos es una mandona y yo la veo más como una persona segura. Ahora se habla de la brecha salarial y el techo de cristal, pero hay que pensar que en los años sesenta, cuando se ambienta Amar…, la situación era mucho peor. Marta se ve obligada a demostrar que merece estar donde está y no tiene miedo a tomar decisiones drásticas.

En esa época no era habitual que una mujer tuviera tanto poder.

No, y con mi papel me siento una abanderada en la defensa de las mujeres. La cuestiona todo el mundo y por eso se rebela.

¿Qué te comentan por la calle?

Que es una pena que no haya habido más mujeres como ella.

¿Cómo son las de tu familia?

Mi madre era modista y nos hacía los vestidos a mi hermana y a mí. También mi abuela trabajaba en la industria textil y siempre la veía cosiendo en casa. Por eso, un día me picó la curiosidad, me apunté a clases y estuve doce años en un taller de patronaje.

¡Serás una experta!

Bueno, coser sube la autoestima. Si eres capaz de hacerte un jersey luego lo luces, presumes de que lo has hecho tú y te sientes bien.

 

Incluso vendes tus creaciones.

Sí, en www.cuddlesbcn.com. En esta empresa está implicada la familia entera. Vendemos ropa y accesorios para bebés que hacemos artesanalmente. Solo utilizamos fibras naturales, como lino y algodón, y cuidamos muchísimo cada producto.

¿Cómo lo compaginas con tu trabajo en una telenovela?

El taller lo lleva en realidad mi madre. Y sin dos amigas, Marta y Helena, que creen en el proyecto tanto como yo, no hubiera salido adelante. Ellas son mi mano derecha en asuntos que se me escapan como el marketing y la programación.

Antes estudiaste Psicología.

No he acabado la carrera todavía. Estoy matriculada en la universidad a distancia y voy sacando créditos poco a poco.

 

¿Eres una actriz vocacional?

La verdad es que de pequeña quería ser médico aunque la sangre me daba asco. Empecé a los siete años en el teatro amateur en Sabadell, en los talleres que se organizaban en el centro parroquial de mi barrio y me enganchó. También tocaba el violín y hacía danza.

¿Recuerdas tu primer contrato?

Fue con 15 años en El cor de la ciutat, de TV3, así que llevo en esto dieciocho años.

¿Tienes la sensación de haber perdido parte de tu infancia o adolescencia por trabajar?

Por un lado sí. Recuerdo que me daba rabia que se organizaran cosas en la universidad y no poder acudir por falta de tiempo. Aunque no estaba todo el día en el plató y salía con mis amigos a bailar, algo que me encanta. Sobre todo iba en verano y, como no suelo beber alcohol, llevaba yo el coche y aguantaba fresca como una rosa hasta las siete de la mañana.

Eres de Sabadell. ¿Cuándo te trasladaste a Madrid?

Desde que estoy en Amar…, pero he estado muchísimo tiempo yendo y viniendo en el AVE. Siempre que puedo viajo a mi tierra donde viven mis padres y mi pareja.  Otras veces, viene él a verme a Madrid.

¿Eres muy familiar?

Sí, nos movemos en equipo aunque estemos en distintas ciudades, pues mi hermana vive en Londres. También soy muy hogareña, incluso estando sola, y cercana con mis amigos, pues considero que son la familia que he ido construyendo.

¿Volverás pronto al teatro?

Antes de Amar… estuve cuatro años con La ratonera y Pretty y ojalá pudiera compaginarlo ahora con la novela, al igual que hacen algunos compañeros, como Fernando Cayo, María Adánez u Olivia Molina, pero pienso: “Madre mía, cuánto trabajo”. Lo haría porque me gusta mucho el teatro, pero tendría que ser un bombón de personaje.

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