La nueva dueña del Asturiano

Benigna se pone al frente del negocio y lo convierte en una cafetería de postín, algo que disgusta a Pelayo. Antena3. Del 15 al 19 de octubre. 16.30h

 

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Por conveniencia de ambos, los hermanos De la Vega deciden firmar una tregua. “No tiene ningún sentido entrar
en guerras. Somos familia y debemos estar unidos”, acuerdan.

Además, Gabriel está más centrado en conquistar a Natalia, que cada día confía más en él y menos en Carlos, a quien no considera trigo limpio.

En la revista, se han apaciguado los ánimos de la primera portada y Álvaro y Carolina se unen más que nunca para lograr anunciantes que apoyen el proyecto.

Esa tarde, María descubre que Luisita está dispuesta a hacer un striptease y se lo prohíbe: “¿Estás loca? ¿Sabes el disgusto que darías a papá y mamá?”. Sin embargo,
Manolita está más preocupada por la situa ción sentimental de María, sobre todo cuando se entera de que Ignacio ha acogido a su amiga Patricia en su casa.

Pelayo cierra el acuerdo con Benigna y el hombre da por hecho que el bar seguirá igual bajo su gestión y le aconseja que así sea:

“Nunca hemos dado pérdidas. Creo que lo mejor es continuar la misma línea de siempre”. Pero la nueva dueña tiene otros planes…

Los nervios y el exceso de trabajo hacen cometer una torpeza a Nieves, la secretaria de Hasta Luego, pareciendo que es una revista funeraria. Álvaro no entiende nada cuando le llaman para poner una esquela. A la vez, Miguel
nota que Carolina siente algo por el director y pierde la esperanza de conquistarla.

Por otra parte, Luisita reflexiona y se da cuenta de que no debe actuar en el King’s. Como le preocupa dejar colgada a Amelia, busca una sustituta y ve la chica ideal en Patricia: “Tienes tipo de bailarina. Se te dará bien y la coreografía es muy sencilla”.

Sumida en sus problemas, María la toma con su madre, culpándola de su situación: “Me parece muy mal que no me apoyes en un momento así”.

El plan de venganza de Natalia está saliendo mejor de lo esperado y decide escribir a Gabriel una cariñosa carta, que acaba en otras manos no deseadas… Más tarde, la camarera recibe una llamada de la residencia de Manuel,
que la deja helada.

Entre tanto, Carlos descubre que unos intelectuales de izquierdas van a alojarse en el hotel y, a pesar de las opiniones en contra, está decidido a recibirlos. “Puedes meterte en un buen lío”, le advierte Julio.

Días después de la pelea, María se arrepiente de las duras palabras dedicadas a su madre, pero no da el paso de pedirle perdón.

Benigna sigue en sus trece y hace de El Asturiano un punto de encuentro de mujeres adineradas. De nada sirven los consejos de Pelayo, que asegura que solo tomarán un té pero “pasarán horas ocupando una mesa”.

Aunque no había notado nada, Álvaro se entera por Nieves de que Carolina puede sentir algo más que amistad por él.

Mientras, por mediación de Patricia, Ignacio descubre los
motivos por los que María no quiere tener hijos y se arrepiente de lo duro que ha sido con ella.

Como Carlos esperaba, personas afines al régimen franquista se reúnen en la puerta del hotel protestando por haber dado alojamiento a “indeseados”. En seguida, Gabriel toma medidas para evitar escándalos: “Lo siento. Tenéis que iros”. Pero Carlos no está de acuerdo: “A los huéspedes no se les puede tratar así. El negocio no debe basarse en otros”.

También preocupada por sus ideas políticas, Ascensión habla con su nieta: “Ten cuidado con lo que dices. Este país no es libre”.

En poco tiempo, se hace evidente que la idea de Benigna de convertir el bar en una cafetería elegante es un fracaso, pero ella no se da por vencida y busca darle otro innovador giro.

Esa noche, Natalia vuelve a quedar con Gabriel y lo interrogar sutilmente, consiguiendo intuir cuál es el gran secreto de la familia De la Vega.

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