Un talento oculto

Benigna y Silvia están convencidas de que tienen un don para el arte e improvisan un estudio de pintura en el bufete de Quintero. Antena3. Del 3 a 5 de diciembre. 16.30h

 

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El plan de Natalia no puede ir mejor y Gabriel le cuenta la relación que hubo entre Carlos y Covadonga, su exmujer: “Cuando me enteré, me hundí. Es duro pensar en una traición así de tu propio hermano”.

La confesión da fuerzas a la camarera para adelantar su venganza y conquistar a Carlos, algo que Amelia ve mal: “Los De la Vega son peligrosos. Ten cuidado”.

Como la búsqueda de su madre no da resultados, Jesús decide abandonarla. “Estoy dando palos de ciego. Es ridículo”, cuenta a los Gómez que lo apoyan en todo.

También Luisita toma medidas con Amelia y, tras el malentendido, trata de alejarse de ella. Sin embargo, la bailarina se adelanta y le pide perdón, tratando de reconciliarse como sea. Al final, gana y acaban abrazándose.

Por una casualidad, Benigna y Silvia descubren que tienen un talento oculto para el arte y montan un estudio de pintura en el despacho de Quintero. “¡Estáis locas!”, se escandaliza el abogado, pero las mujeres insisten en que ganarán millones con el cuadro.

Al verle tan comprensivo, Ignacio intuye que su tío está enamorándose de su nueva secretaria y por eso accede a que hagan lo que quieran.

Por su parte, Álvaro sale a jugar con Toni al baloncesto para aclararle que Carolina es su novia. El chico se lo toma mal, pues mentalmente no está bien y esa tarde se presenta en la revista donde tiene un brote psicótico y pone en peligro a los empleados.

Aunque Jesús ha tirado la toalla, Manolita no se da por vencida y cree haber dado con la madre del botones. “Hasta que tenga pruebas, prefiero callarme”, comenta a Marcelino.

Mientras, Natalia da un paso imprevisto con Carlos, que le acerca más a él que a Gabriel. Además, esa tarde se produce una fuga de gas en el hotel y la camarera se convierte en una heroína al darse cuenta y desalojar inmediatamente, aun poniendo en peligro su vida. A la salida está mareada y vomitando.

Terminado el cuadro, Benigna y Silvia consiguen hacerlo pasar por una obra de arte que vale mucho dinero. Será Quintero quien meta la pata y se quedan sin la posibilidad de obtener beneficios con la iniciativa.

Luisita se comporta tal y como siempre con Amelia hasta que descubre algo sobre ella inesperado y desconcertante.

Días después de su acercamiento, Carlos marca distancias con Natalia y más tras una pelea en plena calle con Gabriel por la venta de un terreno. “Necesito que me dejéis todos en paz”, se queja el empresario.

Preocupados por Toni y su violenta reacción, Álvaro y Nieves intentan que acepte ser internado en un psiquiátrico de forma voluntaria. “Vas a estar muy bien. Te cuidarán, iremos a verte todas las semanas y saldrás pronto recuperado”, explican al chico, que acepta poco convencido.

Mientras Justo está descentrado por lo que siente por Silvia...

Ignacio recibe una suculenta oferta de trabajo, pero le da pena dejar solo a su tío ahora que el bufete está de nuevo en auge.

Al hotel llega una propuesta polémica: celebrar en sus instalaciones la I Jornada de Liberación de la Mujer. A la vez, María recibe la llamada de Leonor, que regresará a Madrid precisamente para participar en ellas. “Guárdame el secreto. Papá y mamá no van a entenderlo”, pide a su hermana.

Finalmente, Álvaro interna a Toni en la clínica psiquiátrica. El chico conoce a uno de los internos, Samuel, el psicólogo que trató a Ernesto Ortega…

A la mañana siguiente, la madre de Natalia se presenta en el barrio muy cariñosa con su hija. “Ella no es así. Sé que algo trama”, dice la joven a Amelia.

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