A la cárcel por sus hijas

Por apoyar a Luisita y al resto de las mujeres de su familia en su lucha por la igualdad, Manolita acaba detenida. Antena3. Del 10 al 14 de diciembre. 16.30h

 

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Natalia se toma muy mal las insinuaciones de Amelia respecto a la visita de su madre y se lo dice: “Hablas como
si en lugar de venir a verme, trajera otras intenciones”. Desgraciadamente, no tardará en confirmar que su compañera tenía razón y Carmen solo está en Madrid porque necesita dinero.

Mientras tanto, Gabriel está hundido por haber caído en la
trampa de los Ordóñez y paga su malestar con su hija Mónica.

Finalmente, Luisita leerá el manifiesto de Leonor y Sara, pero prefiere escondérselo a su madre para no preocuparla antes de tiempo. “Se lo contaré una vez haya pasado el acto”, decide.

A Nieves no le cuadran las cuentas de Hasta luego y piensa que Álvaro ha podido coger dinero para pagar la clínica de Toni. “Tenía que habérmelo dicho. Esto no es una tarjeta de crédito personal”, piensa.

Poco después, Alfonso cita a Miguel en el King’s para decirle que un importante grupo editorial está interesado en ser accionista de la revista: “Es una magnífica noticia que solucionará vuestros problemas de financiación”. Sin embargo, el ilustrador sospecha que el trato les hará perder libertad.

Viendo que su tío siente algo por Silvia pero que no se atreve a dar un paso más, Ignacio organiza una cena romántica en el propio despacho. “Así no podrá negarse a venir”, comenta a María.

Tras hablar con varias mujeres sobre la situación que viven, Manolita cambia de idea y apoya a su hija Luisita en el alegato que va a leer públicamente. Sin embargo, su decisión la lleva directamente al calabozo: es el precio que tiene que pagar por apoyar a su hija en su lucha por la igualdad real, pero no se arrepiente.

La relación de Álvaro y Carolina no pasa por su mejor momento y esta decide dejarla antes de que las cosas empeoren. “Es lo mejor para lo dos”, justifica.

Aunque Ignacio ha ocultado que le llamaron para ofrecerle
una suculenta oferta de trabajo, María mete la pata y Justo se entera. “¿La has rechazado por mí? Haz el favor de rectificar y aceptarla”, se enfada el abogado.

La madre de Natalia sigue dando muestras de su ambición por lo que la camarera se disculpa con Amelia: “Tendría que haberte creído. Me arrepiento de haber desconfiado de ti. Perdóname”.

Al notar la reticencia de Miguel, Alfonso le insinúa que si le apoya “podrán ayudarse mutuamente” y que no se arrepentirá. A la vez, en la revista se palpa la tensión entre Álvaro y Carolina y por el supuesto robo del director.

Los Gómez, especialmente Luisita que se siente culpable, están angustiados por Manolita y piden ayuda a Quintero para sacarla cuanto antes de la cárcel sin que sea imputada por ningún delito.

Además, a Marce le molesta especialmente que en el hotel
ya le hayan buscado sustituta. “Anda que han tardado…”, protesta a Pelayo.

Por otra parte, Sara confunde la defensa de Luisita con amor atreviéndose a darle un beso en los labios. “Eres maravillosa”, afirma.

Sin remordimientos, la madre de Natalia continúa chantajeándola: “Mira, Ana, o me das dinero o revelaré la verdad de tu identidad y tu pasado”.

Álvaro percibe que en la redacción le dan la espalda y, al sentirse incomprendido, comunica su dimisión. “Iba a reponerlo”, dice.

Con intención de ayudar, Benigna acaba contando a Romi que Jesús es su hijo: “Tenéis una conversación pendiente…”. La mujer, sin embargo, se resiste a creerla.

En la romántica cena que Ignacio ha preparado para Silvia y Justo, es su tío quien lo sorprende a él: “Mejor que te vayas pronto a dormir. Mañana es tu primer día de trabajo en un prestigioso bufete de abogados”.

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