El pasado siempre vuelve

Vildan y Önder deben hacer frente a los reproches de Nihan cuando esta averigua que Leyla es su tía.

Después de saber que quien intentó acabar con su vida fue su mayor enemigo, Kemal teme por la seguridad de su amada, que sigue estando a merced de la ambición y maldad de su pérfido marido. “Tengo que sacarla de ese infierno en el que se ha convertido su existencia. No puedo permitir que siga al lado de una persona tan horrible”, piensa en su casa.

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Por su parte, Nihan no pasa por un buen momento, ya que a los constantes celos que tiene de Asu, se le suma una inesperada noticia: Leyla es su tía. Al principio, no sabe cómo reaccionar, pero después de darse un tiempo para pensar bien las cosas, decide ir en busca de sus padres y reprocharles todo lo que hicieron en el pasado. “Solo tratábamos de hacer lo correcto, nunca fue nuestra intención dañar a nadie, lo prometo. Entiéndenos, cariño”, intenta disculparse Önder.

Las palabras de Sezin no surten efecto en el corazón de su hija, que se mantiene firme en su posición: “Por favor, no eres capaz de mirarme a los ojos. ¿Qué tipo de amor es el que tuvisteis? Jamás había visto una cosa así. Papá, tú eras un dios para mí, sin embargo, un día dejaste en el altar plantada a una mujer por mi madre, y resulta que esa persona era su hermana”. Ni siquiera Vildan consigue tambalear su férrea convicción: “Te lo suplico, no nos culpes, todos cometemos errores y tenemos derecho a una segunda oportunidad”.

Acto seguido, la joven sale de la estancia y va a buscar a su exnovio. El hombre aprovecha el momento para preguntarle una vez más sobre la causa de su abandono años atrás. “Te dejé porque mi hermano cometió un terrible asesinato y si no me casaba, la policía se enteraría. Tenía que protegerlo por encima de todo, incluso de ti y de mí”, confiesa llorosa a su amado que está a punto de besarla. “Ojalá hubiera estado a tu lado y así combatir tanto sufrimiento. No debiste pasar por esto sola, tenías que habérmelo contado y juntos habríamos pensado en una solución para ambos”, replica él.

Acemzade tampoco lleva de buen grado que su pasado secreto haya visto la luz. La mujer vive un acoso constante por parte de la prensa y no consigue que Ozan la acepte como miembro de la familia. “Sabía que no sería sencillo, pero ahora me pregunto si hice bien en revelar la verdad. Quizá me equivoqué y he dañado a los que más quiero”, reflexiona en su apartamento. Lo que ella no sabe es que el joven tiene otras preocupaciones, ya que no puede dejar de pensar en Zeynep, que continúa rechazando sus llamadas.

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Quien tampoco cesa en su empeño es Asu, que sigue con la idea de conquistar al empleado de su tío. Para eso, comienza a acercarse a Emir muy sutilmente, pensando en una posible alianza a favor de sus intereses. Lejos de allí, Kozcuoglu, que ya ha salido de la cárcel después de que la policía lo detuviera por falsificación de documentos, pone en marcha la fase final de su plan con Zeynep.

El pérfido empresario cita a la muchacha en un hotel, donde ha preparado una velada romántica. En la habitación, a base de halagos y palabras bonitas, consigue que esta se entregue a él. Tras el apasionado encuentro, la desprecia y la hecha del cuarto: “Lo único que quise fue divertirme contigo. No significas nada para mí. Ahora es mejor que te vayas, porque lo último que necesito es tenerte a mi lado. Me molesta tu presencia mucho más de lo que crees”.

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