“¡Mata a Kemal!”, en ‘Kara Sevda’

Emir obliga a Nihan a disparar a su amado a cambio de poder llevarse a la pequeña Deniz. Divinity. Del 17 al 21 de junio. 21.30h

Kara Sevda
Productora

Después de que su esposa esté a punto de dar al traste con sus planes, Emir no piensa correr más riesgos. “Me obligas a actuar de una forma que no quiero. Al traicionarme, tú también te acabas de convertir en mi enemiga. Lo siento mucho, pero este es tu fin”, susurra amenazante. El pérfido hombre manda un vídeo a su enemigo en el que se ve a su hermana atada a la cama, con un líquido inflamable esparcido por el suelo y una vela al borde de consumirse. “Cuando esa llama toque la tarima, no habrá nada que puedas hacer por salvarla”, dice él antes de desaparecer de la pantalla y marcharse con Deniz del lugar. Sin embargo, Kemal averigua el sitio en el que se encuentra la muchacha y consigue rescatarla en perfecto estado.

Horas más tarde, Nihan descubre el nuevo paradero de su exmarido y va en su búsqueda. Su amado, que es consciente de su idea, la sigue. Pero nada saldrá como piensa, ya que todo forma parte del plan de Kozcuoglu.

Cuando tiene a la pareja en su poder, obliga a Soydere a ponerse de rodillas, coge un arma y la pone en manos de ella. “Si quieres salir de aquí con vida y ver a tu pequeña, tienes que dispararle, es la única opción con la que cuentas. Demuestra lo que amas ahora”, explica el empresario. La mujer mira con dolor a su marido y este le pide que haga lo que le han ordenado: “Yo siempre estaré con vosotras, os cuidaré. Lucha por nuestra niña y por ti. ¡Hazlo ya!”. La mujer dispara y él cae al suelo sin conocimiento. Después es sacada a la fuerza del edificio.

Fehime perdona a su hija por todas sus maldades

Ajena a todo lo que está ocurriendo y tras ser liberada de su cautiverio, Zeynep corre a su casa. Allí es recibida con los brazos abiertos por sus padres, que la colman de besos y abrazos. Minutos después, les pide perdón por el daño que ha causado anteriormente: “Mi amor por ese miserable me cegó. He terminado por provocar sufrimiento a las personas que más me han querido, mi familia. No sé si algún día mi conciencia me dejará descansar tranquila. Disculpadme”. Fehime se muestra agradecida con las palabras de su hija y le acaricia el rostro mientras le dice: “Siempre serás mi niña y no podría abandonarte jamás. Te quiero, cariño”. Al rato llaman a Tarik, que sigue cumpliendo su condena en la cárcel y le comunican lo que ha ocurrido en su ausencia.

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