La última voluntad de Salvatierra

El magnate comunica a sus exesposas y a sus hijos que deben convivir durante tres meses antes de leer el testamento. Nova. Del 13 al 17 de febrero. 10.30h

En Valle Bonito, un grupo se manifiesta frente a las instalaciones del consorcio Salvatierra para impedir que el dueño, César Augusto, lleve a cabo la deforestación de la zona. Una chica se cuela en el edificio y advierte al empresario de que acabará con el futuro de sus nietos. “No espero nada de este mundo”, le responde él, gravemente enfermo, antes de echarla.

A solas, el hombre reflexiona sobre su vida y decide cambiar su testamento: ni sus exesposas, Federica, Hortensia y Blanca, ni los hijos que tuvo con ellas, Fernanda, Elia, Rocío y Napoleón, percibirán dinero alguno de su fortuna pues considera que solo han estado a su lado por interés. Y nombra heredera absoluta a la hija que tuvo con Marina Lozano, la única mujer que ha amado y que lo dejó.

El abogado Juan Andrés Montalvo, que ha roto con su novia Vanesa, cumple los deseos de su cliente y padrino. Además, se compromete a buscar a la muchacha, de quien se desconocía su existencia.

Beatriz acude al lugar donde las máquinas se disponen a excavar para entorpecer su trabajo. En el enfrentamiento cae en un barranco y se desmaya. Juan llega en ese momento y logra reanimarla. Ambos se miran y sienten una atracción que no pueden explicar… Luis se acerca y, tras exigirle que suelte a su compañera, la lleva al hospital.

Durante la cena a la que invita a sus exesposas, César Augusto les comunica que ha escrito un nuevo testamento en favor de su quinta hija. Al finalizar la velada se suicida pegándose un tiro.

Como abogado de las tres viudas, tras el funeral de Salvatierra, Marcelo Egaña exige a Montalvo que se proceda a la lectura del testamento. En lugar de eso, él las cita con sus hijos en el despacho de la empresa donde proyecta un vídeo que el empresario grabó antes de quitarse la vida y donde les habla con claridad: “Tenéis que convivir todos en la mansión durante noventa días. Solo entonces se desvelará el contenido del testamento”.

Egaña tranquiliza a las mujeres, que no se soportan, asegurándoles que impugnará la última voluntad del difunto. Mientras, Juan Andrés contrata a un detective para que busque a la hija de Marina.

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