Ignacio Montes de ‘Acacias 38’ a ‘El secreto de Puente Viejo’: “Soy un obseso de la actuación”

Este actor malagueño de 24 años, que no concibe la vida sin arte, no deja de prepararse en su profesión, por eso ocupa el poco tiempo libre que tiene en talleres de interpretación, baile y expresividad.

 

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Desde que interpretó a Daniel en La dársena de poniente (2006), se ha paseado por los platós de series y novelas como Los Serrano, Vivo cantando y Acacias 38, donde realizó una breve pero intensa participación. Ahora Ignacio Montes ha vuelto a vestirse de época para dar vida a un intrigante comercial que ha sembrado de inquietud Los Manantiales.

¿Cómo te sientes en la piel del misterioso Ismael Barrientos?
Estoy muy contento, es un tío encantador, un gran tipo al que cualquiera querría tener en el trabajo, pero ha llegado a Puente Viejo con un objetivo oscuro que no voy a desvelar porque hay que mantener el misterio (risas).

¿Estás a gusto con el vestuario?
Ya lo creo. Me encanta ponerme el chaleco, los tirantes y el abrigo, sentir el sonido de mis zapatos al andar… Además, he aprendido a hacer el clásico nudo de corbata y el Windsor, y a colocarme el sombrero. Me siento un hombre elegante.

¿Las series diarias se están convirtiendo en tu escuela?
Son un entrenamiento brutal porque debes estudiar y defender tu personaje durante jornadas de doce horas, pero lo disfruto. Ya me ocurrió en el verano con Acacias 38. Adoro mi trabajo e ir todos los días a grabar una secuencia tras otra.

¿Qué significa para ti la actuación, a la que llegaste siendo todavía adolescente?
Me parece necesaria en la vida, la mía no tendría sentido sin ella. Me siento totalmente identificado con mi profesión y quiero dedicarme a ella siempre.

¿En qué empleas el tiempo cuando no tienes ningún proyecto?
En prepararme para cuando llegue, siento que no paro de trabajar porque soy un obseso de la actuación. Todas mis actividades están relacionadas con el arte: leer teatro, hacer cursos en el Estudio Corazza para el Actor, que es mi otra casa, meditar, tomar clases de baile, yoga, expresividad… todo lo que enriquezca el alma, le haga bien a mi cabeza y dé alegría al corazón.

Naciste en Estepona, Málaga. ¿Fue duro adaptarse a Madrid?
Lo que más me costó fue el frío, pero después de seis años ya me he acostumbrado. Me instalé en la capital al cumplir la mayoría de edad, de chico venía dos veces por semana para grabar. 

También has protagonizado en el cine Azul y no tan rosa, Goya a Mejor Película Iberoamericana. ¿Te planteas cruzar fronteras?
Desde luego, iré donde me propongan un proyecto interesante y me diga mi intuición. Ahí estaré con ganas de disfrutar. Este verano participé en El último unicornio, una película independiente que está por estrenarse y que rodamos en mi tierra. Estoy muy orgulloso. Las otras dos en las que he intervenido han sido en México y Venezuela.

¿Has recibido alguna propuesta?
No, estoy muy a gusto en Madrid y me apetece seguir haciendo carrera aquí, aunque nunca se sabe. Este trabajo es muy misterioso y te dejas llevar por el azar. Yo voy detrás de mis sueños.

Formas parte de una generación emergente de actores. ¿Te gusta estar presente en los medios?
Sí, creo que es necesario y forma parte de este trabajo. Hay que venderse, no tiene sentido hacer una gran actuación si no llega al público. Yo de momento no sufro la fama, no he tenido ningún pelotazo. Con Vivo cantando la gente me hacía por la calle comentarios muy bonitos y reconozco que me gustaba.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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