Los héroes de Francisca

Saúl y Prudencio, dos vendedores que acaban de llegar al pueblo, impiden que explote una bomba que Garrigues ha colocado en el estrado donde la Montenero subasta sus pertenencias. Antena 3. Del lunes 19 al viernes 23 de junio. 17.30h

 

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Emilia destroza el cuadro de flores al confirmar que se trata de un regalo de amor de Beatriz a Matías, aunque a su hijo le dice que ha sido un accidente y se compromete a reemplazarlo. 

A Puente Viejo llegan Saúl y Prudencio, dos hermanos que se dedican a la venta ambulante.

Se dan cuenta de que no han elegido el mejor día cuando se enteran de que todo el pueblo se ha reunido en Miel Amarga para asistir a una subasta organizada por la Montenegro.

Todos los vecinos se han dado cita en el gran evento organizado por la señora.

Mauricio acude acompañado por su flamante esposa quien presume de ser la prima de la Montenegro.

Doña Francisca da la bienvenida a todos los asistentes incluidas las personalidades políticas de la ciudad.

Los forasteros se presentan en la hacienda para conocer a los vecinos e intentar hacer negocios.

Mazo en mano, doña Francisca comienza a presentar los objetos...

... cuando un iracundo Garrigues interrumpe el acto y la apunta con una pistola.

Raimundo se coloca entre él y su amada para protegerla al tiempo que los forasteros logran detener al intendente.

Sin embargo, el peligro no ha pasado. Cristóbal anuncia a todos que ha colocado una bomba en la sala pero no dice dónde.

Tras minutos de angustia, descubren el lugar y la terrateniente se queda blanca. El artefacto se encuentra bajo sus pies y se activará en cuanto se mueva.

Una vez desalojada la estancia los hermanos se disponen a ayudar a la señora a moverse sin peligro.

Saúl salva a la señora con ayuda de Prudencio pero resulta gravemente herido pues recibe de lleno el impacto de la explosión.

También su hermano sale malparado.

El doctor Zabaleta los atiende de inmediato en La Casona, adonde han sido trasladados a petición de Francisca.

Esta, además, ordena a la guardia civil que lleven ante su presencia a Garrigues. “Tengo para usted un destino mejor que la cárcel. Me encargaré de que se vuelva loco en un sanatorio”, le comunica.  

Con la excusa de salir a ayudar a un amigo a recoger ganado extraviado en el barranco de Las Águilas, Matías se va de casa para reunirse con Beatriz en la cabaña.

Poco después Marcela se entera de que se avecina una fuerte tormenta y corre en busca de su marido para prevenirlo.

La joven grita el nombre de Matías por el bosque para evitar que sufra riesgos por la tormenta.

 

Sin embargo acaba siendo ella la que sale perjudicada al caérsele una rama encima que le impide moverse.

Mientras intenta salvar su vida y la del hijo que espera, los amantes se entregan a la pasión en su escondite.

Dolores enmudece cuando Nazaria, haciendo gala de una inesperada descaro, no paga en el colmado.

Mauricio discute con su esposa por ello, aunque quien la pone en su sitio es la Montenegro: “Deja de dar problemas o volverás al lugar de donde has venido. Y no presumas de ser mi prima porque te recuerdo que no lo eres”.

Solucionado el asunto, la señora va al cuarto donde Prudencio, que ya está fuera de peligro, atiende a su hermano, aún en estado crítico.

Francisca releva al joven al cuidado de Saúl y se queda conmocionada cuando este, en su delirio, la llama madre.

Poco después, Adela se presenta en La Casona para informarle de que el pueblo ha decidido rendir homenaje a los chicos porque sienten que los salvaron a todos.

De regreso a casa, Matías se inquieta al no hallar a Marcela y se pone a buscarla por los alrededores del pueblo con ayuda de la familia.

 

Beatriz se topa con él y, al saber lo que sucede, le deja caer que para ellos sería muy bueno que su mujer no apareciera. El chico se queda horrorizado con la frialdad de su amante.

Dionisia llega a Los Manantiales a por Belén y agradece a Camila, Hernando y Nicolás, que está de visita, el trato dispensado a su sobrina. Días después, se irán tras una emotiva despedida.

Aunque todavía le cuesta creer que Miel Amarga esté destruida, Severo sabe que ya no puede contar con ella y se plantea irse del pueblo.

Pero el deseo de hundir a Francisca le hace recapacitar y pregunta a Gracia si está dispuesta a devolverle la confitería a cambio de una generosa cantidad. 

A punto de abandonar la búsqueda de Marcela, Matías la encuentra inconsciente y teme por su vida y por la de la criatura que lleva en el vientre.

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