Rubén Bernal, de ‘El secreto de Puente Viejo’: “He perdido ocho kilos por la presión”

El atractivo actor alincantino ha entrado en la televisión de la mano de doña Francisca, que le acogerá como si se tratar de su hijo, aunque reconoce que esta oportunidad ha llegado a quitarle el sueño.

 

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A sus 29 años, Rubén Bernal solo había participado en alguna obra de teatro y en la serie de servicio público de La 1 de TVE, Centro médico, con un personaje capitular, cuando su representante le consiguió una prueba en El secreto de Puente Viejo. Puso toda la carne en el asador y mucha energía para hacerse con el papel. Sin embargo, reconoce que le costó habituarse al ritmo cuando empezó a grabar, a mediados de abril.

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Un estreno por todo lo alto.

Ha sido una locura. Entré muy rápido y tenía que estudiarme largos guiones en castellano antiguo sin estar acostumbrado. Me costó muchísimo las primeras semanas. No dormía y he llegado a perder ocho kilos en un mes por la presión. Mi madre estaba muy preocupada, decía que se me veían las clavículas.

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¿Cómo has logrado adaptarte?

Desde el primer momento comprendí que tenía que espabilar y utilizar la mente, algo que no solía hacer porque tenía una vida más tranquila. Ahora empiezo a sentirme más calmado, pero reconozco que he estado un poco ido y pido disculpas a mis compañeros si me han visto muy serio. Ha sido mucho para mí.

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Pero es una gran oportunidad...

Sí, es una plataforma brutal para aprender como actor y tener más trabajo en el futuro. Es una suerte llegar a un sitio que está muy hecho, con vestuarios, decorados, una historia formada…

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¿Qué tal con una veterana como María Bouzas (doña Francisca)?

Es genial, un amor de persona y un pedazo de actriz. Me trata muy bien, aun sabiendo que soy nuevo en esto. Actuar se hace muy fácil con ella.

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¿Vas a convertirte en su niño bonito porque la salvas?

Se vuelca en mí porque le recuerdo a Tristán [Álex Gadea], su hijo muerto. Además, seré quien trabajará las tierras, sacando adelante el proyecto del chico. Aunque nos acoge a mi hermano Prudencio (José Milán) y a mí al mismo tiempo, con él no tendrá la misma relación porque es un poco pirata, juega sucio y transmite inseguridad a la gente.

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¿Cómo definirías a tu personaje?

Es un joven emprendedor, luchador, humilde y muy buena persona. No busca dinero ni riqueza, sino dedicarse a lo que le apasiona, el campo. 

¿Qué le espera a Saúl?

Se enamorará de una joven y se enfrentará con su hermano por ella.

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¿Te pareces a él?

Me encantaría, pero somos bastante distintos. Lo único que tengo en común con Saúl es el tema del campo, porque mi abuelo tiene una finca y de pequeño he pasado mucho tiempo allí. Además, él es muy enamoradizo y a mí me cuesta mucho abrir mi corazón.

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¿Te habías imaginado trabajando en una serie de época?

Siempre me han gustado este tipo de producciones. Para un actor es un trabajo muy interesante y a mí, personalmente, me habría encantado vivir en esos años.

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¿Por qué?

Me gusta la elegancia que tenía la gente, su forma de hablar, el respeto de unos hacia los otros, la vestimenta, el porte… Creo que entonces todo era más real y humano, mientras que ahora hay mucha tontería y falsedad. Se dicen muchas palabrotas y la gente se expresa con malos modos. A pesar de todo, soy un hombre del siglo XXI.

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¿Echarías de menos de hoy como el teléfono móvil?

No, y de hecho creo que no deberían existir por el enganche que generan. Lo que sí echaría en falta es la libertad que tenemos para viajar, para comunicarnos con la gente… y las relaciones con las chicas como las vivimos hoy en día.

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¿Cuál es la palabra más rara que te has tenido que aprender?

Uff, muchísimas. Tengo la Wikipedia que echa humo.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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