José Milán de ‘El secreto de Puente Viejo’: “Soy tan ambicioso como Prudencio”

Este madrileño de 20 años, que se lo debe todo al teatro, llegó a la interpretación después 
de trabajar de modelo, profesión en la que sentía que necesitaba comunicarse y hacer reír.

 

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Subirse a las tablas para formar parte del reparto de títulos como Los miserables y El señor de las moscas confirmó a este joven que su sueño de ser actor no era un capricho. Tras participar en Amar es para siempre, aterriza en la otra novela de éxito de Antena 3, donde da vida a Prudencio Ortega. Además, en otoño la cadena estrenará su gran apuesta de ficción, La catedral del mar, serie que terminó de grabar en diciembre.

Define a Prudencio.

Habrá quien lo califique de malo, de hecho Saúl [Rubén Bernal] me lo llamará pero yo prefiero decir que es canalla. Él tiene una forma de pensar y su hermano otra. Persiguen objetivos distintos, lo que uno piensa que es maldad al otro le parece ambición. 

¿Cómo te sientes en la piel de un personaje así?

Estoy disfrutando muchísimo porque es la primera vez, siempre he hecho de niño bueno.   

¿Te cuesta interpretarlo?

Al principio fue difícil, hasta que encontré puntos en común con él. Creo que siempre los hay, incluso con un asesino en serie porque se trata de un ser humano.

¿Crees que El secreto de Puente Viejo es una buena plataforma?

Sí, porque tiene un público fiel que lleva seis años viéndola y no va a dejar de hacerlo ahora. Además, cuenta con muchos seguidores por todo el mundo.

¿En qué os parecéis?

Soy tan ambicioso como él. Diría que hay un cincuenta por cierto de Prudencio en mí. 

¿Hasta dónde te gustaría llegar en tu profesión?

Lo más lejos posible. No sé cuál es mi tope, pero estoy dispuesto a hacer cualquier cosa a la que me obligue un buen papel. No me he fijado una meta fija, pero por supuesto que me gustaría trabajar en Hollywood.

¿Tiene tu papel algo de ti?

Estamos al cincuenta por ciento. Para empezar, mis anillos. El director los vio y me dijo que me los dejara puestos porque le van al personaje ya que llega al pueblo como vendedor de bisutería.

¿Cuántos son?

Dos, uno es de los hombres de la familia, lleva la inscripción J. I., de José Ignacio. Todos nos llamamos así. Si algún día tengo un hijo, también tendrá ese nombre, no podemos romper la tradición del clan. Y el otro es de mi primera comunión.

¿Hay antecedentes en tu familia en el mundo artístico?

Como no sea una de mis abuelas, gitana de pura cepa, que tiene mucho arte (risas). Es una señora estupenda de ochenta años con el pelo por la cadera. Vive en el barrio madrileño de Vallecas, donde me he criado yo. 

¿Y tus padres?

Son diseñadores de moda femenina. He tenido suerte porque me han apoyado desde el principio y han pagado mis estudios. Gracias a ellos estoy aquí. 

¿Qué comentan cuando te ven actuar en televisión?

Les encanta, yo quería dedicarme a esto desde los 14 años, pero no tenía claro si sería un deseo pasajero. Sí sabía que tenía muy poca vergüenza (risas) y menos ganas de estudiar. Entonces mi madre me animó a hacer interpretación. Empecé de modelo, pero al poco tiempo sentí que esa profesión se me quedaba pequeña; necesitaba comunicarme y hacer reír.

¿Y qué paso?

Me inscribí en un curso de actuación y me llegaron los primeros trabajos. El teatro me ha dado suficientes oportunidades para darme cuenta de que esto es a lo que quiero dedicarme.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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