¡Vivan los novios!

Adela 
y Carmelo por fin cumplen 
su sueño: 
se casan 
en una romántica ceremonia rodeados de sus amigos y aún más importante, con el beneplácito Ulpiano, 
que ejerce de padrino. Antena 3. Del 9 al 13 de octubre. 17.30h

 

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Por la reacción de Julieta, Saúl se convence de que se resiste a hacer el amor debido a una mala experiencia y ella no lo saca de su error.

Mientras tanto, Adela intenta sin éxito que Ulpiano perdone a Carmelo y que vea con buenos ojos su boda. Lo conseguirá don Anselmo.

Tras hablar con el sacerdote, el muchacho le agradece el hecho de haberle abierto los ojos.

Madre e hijo se reconcilia con el alcalde y dice a su madre que estará encantado de ser el padrino.

Nazaria nota cada vez más distante a Mauricio y Francisca le confirma sus sospechas: “Ha vuelto a escribir a Fe”.

Poco después, el propio capataz se sincera con su esposa: “Sé que debo resignarme, pero ella es el amor de mi vida”.

Cuando Hipólito se entera por Gracia de que Dolores ha buscado alojamiento a Tiburcio, interroga al forzudo sobre las intenciones que tiene con su madre.

Julieta acepta el ofrecimiento de Carmelo para dirigir la construcción de las casas de los más necesitados. De paso, aprovecha para limar asperezas entre él y Saúl, enfrentados por el conflicto de los jornaleros.

Pero el mayor problema de su enamorado es con Francisca. Esta vuelve a insistirle en que deje a la chica y él no cede.

Raimundo, que presencia el encuentro, da un puñetazo en la mesa y le pregunta indignado: “¿No te das cuenta de que vas a perder a Saúl igual que te ocurrió con Tristán? ¿No has aprendido nada?”.

Aunque le cuesta hacerlo, Candela agradece a Severo que le insistiera en admitir a Venancia en casa. Está en paz porque por fin siente que puede perdonarla.

Adela descubre que Carmelo y Severo planean boicotearlo y se lo cuenta a Julieta. “Díselo a Saúl para que se lo advierta a la Montenegro, quizá así hagan las paces”, le sugiere.

Francisca invita a las familias más importantes de Puente Viejo al concierto que ha organizado en la plaza.

Enterado del asunto, el joven consigue retener a los saboteadores a las afueras del pueblo y mientras él se siente satisfecho porque ha ayudado a Francisca, esta interpreta su ausencia como un desplante.

“Su asiento vacío es una falta de respeto”, azuza Prudencio a la señora contra su hermano.

Aunque el concierto es un éxito entre todos los asistentes, la doña no está contenta debido al desplante de su empleado.

Airada, se dirige a pedirle explicaciones a Julieta.

La chica no se achanta pero tampoco le revela dónde se encuentra Saúl.

Sí se lo cuenta a Emilia y a Alfonso, que desaprueban el comportamiento de Carmelo y Severo.

Algunas horas después, estos se justifican con el joven cuando les recrimina su plan: “La Montenegro se merece eso y mucho más”.

A punto de llegar al pueblo, Saúl es detenido por la Guardia Civil. Como Prudencio se niega a dar explicaciones, la Montenegro investiga y descubre que el motivo es un incidente de su etapa universitaria.

Consuelo se siente identificada con el muchacho y lo comenta con Julieta, que está destrozada: “Nosotras hasta hemos cambiado de identidad por culpa del pasado”. 

Aunque el arresto la ha apenado, Adela despierta a la mañana siguiente con una sonrisa. Por fin se casará con Carmelo.

La maestra llega radiante a la iglesia del brazo de Ulpiano y Carmelo la recibe emocionado.

Después de una bella ceremonia, los invitados los cubren de pétalos de rosa a la salida del templo.

Ningún vecino del pueblo se ha querido perder el enlace y todos juntos celebran la nueva unión.

Mientras los novios se preparan, Candela, que será la madrina, y Severo se preocupan porque su hijo tiene fiebre. Venancia se ofrece a cuidarlo para que puedan asistir a la celebración.

Terminado el convite, Candela y Severo regresan a casa, donde todo parece en orden. No se percatan de que Venancia está sangrando y de que Carmelito no se encuentra en la cuna…

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