¡Al fin, libres!

Emilia y Alfonso regresan al pueblo pero en un estado tan lamentable que sus amigos cancelan la fiesta de bienvenida. Antena 3. Del 1 al 4 de mayo. 17.30h

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Raimundo respira aliviado cuando Fe empieza a recordar
y asegura que no fueron Emilia y Alfonso sino un encapuchado quien intentó matarla.

Convencido de que con ese testimonio logrará la libertad de su hija y la de su yerno, llama a Espinosa para que la escuche.

El abogado se presenta enseguida ante Pérez de Ayala, pero este no da valor a la declaración y, además, le permite ver que la reclusa se encuentra en un estado lamentable. Cuando Raimundo se entera, teme por su vida y delata a Nicolás a cambio de la libertad del matrimonio.

Después de conseguir un leve acercamiento a Julieta, Prudencio tira las hierbas venenosas con las que sin saberlo se ha estado envenenando Consuelo y esta empieza a recuperarse.

Con fuerzas renovadas, insiste a su nieta en la urgencia de irse del pueblo.

Alfonso se enerva al conocer el precio de su libertad y trata de atacar al general.

Mientras tanto, Emilia se lava tan fuerte que a punto está de arrancarse la piel. Luego, suplica a Espinosa, que ha ido a recogerla, que mantenga en secreto todo lo que le han hecho en la celda. Él se lo promete.

Cuando la mujer tiene en frente a su esposo, lo nota extraño y corre hacia él para fundirse en un tierno abrazo. “No veo nada, me he quedado ciego”, le dice él.

Dolores visita a Fe y le insinúa que está detrás de la desaparición de Nazaria. Aunque le asegura que no es así, la tabernera se siente mal pues teme que Mauricio lo crea.

No contenta con ese comentario pernicioso, la señora deja caer por el pueblo que a Melitón le gustan los hombres. Muy enfadado, el alguacil se plantea revelar detalles de su pasado para callar a la mujer.

Antes de la llegada de Alfonso y Emilia, Pérez de Ayala anuncia su marcha y permite a los Mirañar reabrir el colmado.

Aunque los vecinos se alegran, sospechan que alguien ha delatado a Nicolás.

Carmelo se lo pregunta a Raimundo y este le detalla los términos de la negociación pero le pide que no los revele pues teme que se ponga en peligro su plan.

Tras dar un beso inocente a Severo para que Carmelito la imite, Irene siente mariposas en el estómago. A Santacruz le sucede lo mismo y, temiendo enamorarse, evita desde ese momento quedarse a solas con ella.

La periodista no tarda en darse cuenta y trata de hablar con él, pero no lo hace porque recibe una llamada de teléfono, al parecer del trabajo, que la deja preocupada.

Matías regresa con Marcela y su hija a la casa de comidas y sugiere a los vecinos organizar una fiesta de bienvenida a sus padres.

Todos están de acuerdo y los esperan con mucha alegría, pero nada más verlos se dan cuenta de que no hay nada que celebrar. Además, Alfonso se pone a gritar como un loco y se va.

Acto seguido se va a casa con su hijo, quien se funde en un cariñoso abrazo con su padre al conocer lo que ha ocurrido durante su cautiverio.

Julieta pide a Emilia que le explique lo ocurrido, pero ella calla y se va directamente a hablar con Tiburcio

A él le convence para que le entregue los cuchillos con los que trabajaba en el circo. “Nadie volverá a hacerme daño, ni a mí ni a mi familia”, le asegura.

Luego, se reúne con los suyos en casa de Matías, donde
Alfonso la acusa de disfrutar de privilegios mientras a él lo torturaban. Fuera de sí, ella se le encara: “Voy a contarte cuáles fueron mis padecimientos”.

Un niño llega a La Casona con una carta que un “hombre con barba” le ha dado para doña Francisca. Mauricio se la entrega y desde el momento en que la lee la señora se muestra esquiva y triste, de lo que se percatan el capataz y Raimundo.

A este le preocupa tanto que incluso lo consulta con don Anselmo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo