¡Elsa está viva!

La muchacha, a quien su prometido cree muerta, permanece encerrada en un lugar muy lejos de Puente Viejo.  Antena3. Del 18 al 22 de junio. 17.30h

 

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Tras dar por finalizada la búsqueda de Emilia y Alfonso, Carmelo ayuda a Melitón en la investigación sobre el cadáver hallado por Paco, el molinero.

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Cuando descartan que se trate de Saúl, piensan que es un
vagabundo y se afanan en descubrir su identidad.

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Isaac se pone nervioso y Antolina lo tranquiliza: “Aunque identifiquen a Jesús, no podrán incriminarte porque me desharé de las ropas que trajiste ensangrentadas”. 

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Marcela está a punto de descubrirla, pero ella se justifica de forma convincente.

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También Mauricio pilla a Raimundo registrando el despacho de Francisca del que ahora se ha adueñado Fernando Mesía. El patrón pide de nuevo discreción a su empleado.

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Lo mismo hace Adela a Irene después de confesarle que desde hace unos días recibe anónimos con las amenazas más terribles de los que no quiere informar a su marido.

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Julieta llega exhausta y desolada a casa tras pasar la noche buscando a Saúl, y solo la consuela el apoyo que le brindan los vecinos.

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Cuando Prudencio va a verla, le pide que le cuente de nuevo lo ocurrido… El joven lo hace mostrando un dolor que no siente.

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Más tarde, la chica cree morir cuando Carmelo le comunica
que han encontrado su camisa llena de sangre.

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Con alegría comedida para no levantar sospechas, Raimundo llega a casa de Matías y le comunica que sus padres han llegado a París sanos y salvos.

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Marcela, que también está presente, los abraza emocionada. Y aunque saben que deben ser discretos, también dan la buena noticia a Fe, pues su colaboración fue fundamental en la huida.

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Atormentado por los remordimientos, Isaac decide entregarse a la guardia civil, pero Antolina lo impide en el último momento.

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Mientras, lejos de Puente Viejo, Elsa sufre el cautiverio con el que la ha castigado su padre y contra el que lucha pese a estar débil debido a la falta de comida. Solo la mantiene viva la esperanza de reencontrarse con su amado.

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Poco después, y sin imaginar que su adorada Elsa sigue viva, el muchacho cree que acabará en la cárcel cuando aparece publicada en el periódico la desaparición de Jesús con una fotografía.

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Los Mirañar compran para el colmado una báscula que hace las delicias de todos menos de Dolores, que la considera un artilugio del demonio.

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Dispuesto a levantar el ánimo de Isaac, Matías lo ayuda a conseguir encargos de los vecinos. Menos entusiasmo muestra cuando Raimundo le comenta que quiere retomar las tertulias que celebraba en la casa de comidas.

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El chico acepta sin confesarle que, desde que sus padres se fueron, tiene mucho trabajo y su idea solo lo incrementaría. Marcela, que conoce la inquietud de su marido, le sugiere contratar a Consuelo.

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Cuando Irene insiste a Adela  para que cuente el asunto de los anónimos, Mesía se presenta en el ayuntamiento para interesarse por la búsqueda de Saúl.

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Este felicita a la periodista por su inminente boda de un modo que roza la insolencia. Desconcertadas, lo comentan con Severo y Carmelo, que tratan de poner a Fernando en su sitio poco después.

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Julieta, que es la única que no da por muerto a Saúl, se desahoga con Prudencio, quien le insinúa que doña Francisca es la responsable de lo ocurrido a su hermano.

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Más tarde, acusa también a Mesía y ella empieza a creer que tiene razón. De hecho, siente que su todavía esposo puede ayudarla y se plantea volver con él a La Casona como le ha propuesto para investigar juntos.

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Ajeno a los tejemanejes del muchacho, Fernando encarga
unas misas por el desaparecido al que todos ya dan por muerto, y don Berengario aprovecha para preguntarle por la Montenegro. Muy a su pesar, no consigue información alguna.

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Irene, que sigue intrigada por el comportamiento del inquietante Mesía, pide a Severo que organice una boda sencilla y con pocos invitados. “Es lo que deseo”, afirma.

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