Rescate y muerte

Tras ser liberada del sanatorio junto a Raimundo, una muy desmejorada Francisca regresa a La Casona y… Antena3. Del 10 al 14 de septiembre. 17.30h

 

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A punta de pistola, Saúl, Julieta, Prudencio y Fernando
irrumpen en el sanatorio y liberan a doña Francisca y Raimundo. Mesía, además, dispara a Fulgencio Montenegro para impedirle que lo delate.

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De nuevo en La Casona tras el rescate, Ulloa reúne a todos para explicar las nuevas normas, que no admiten discusión: “Mi esposa no saldrá de aquí y Fernando seguirá siendo su apoderado”.

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Después de que Consuelo le diga que está convencida de que su intento de suicidio fue una farsa, Antolina pide a Isaac que no vuelva a ver a Elsa.

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Esta, para entonces, ha telefoneado a su padre, que ha vuelto a Salamanca. “Me quedo en Puente Viejo para desenmascarar a nuestra antigua doncella”, asegura. Don Amancio le promete registrar la casa en busca de pruebas.

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Tras un apasionado beso, Saúl y Julieta deciden retomar las riendas de su vida. Él debe saldar cuentas con la justicia pues aún es un fugitivo.

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La situación se resuelve mejor de lo que piensan ya
que Prudencio declara a su favor a cambio de que él no lo denuncie por intentar matarlo. Luego, gracias a los contactos de Mesía, el joven queda libre de cargos.

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De visita en La Casona, don Anselmo se queda estupefacto cuando ve que doña Francisca, en silla de ruedas, no reacciona a estímulo alguno.

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Para colmo, Raimundo se niega a que sea tratada en un hospital.

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Ya en el pueblo, comenta lo ocurrido condon Berengario, a quien también preocupa el comportamiento de Catalina. “¿Y si esta mujer consuela demasiado a Tiburcio?”, se cuestionan ambos. 

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Irene felicita a Adela por la fuerza y el valor con los que afronta su enfermedad, pero pide comprensión para Carmelo: “Tiene miedo de perderte, no lo culpes por sobreprotegerte”.

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En Salamanca, don Amancio encuentra cartas que demuestran la implicación de Antolina en la trágica boda de su hija y emprende su viaje de vuelta a Puente Viejo para entregárselas.

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Matías comunica a Raimundo que Aurora quiere hablarle, pero él la telefonea sin que su nieto esté presente. La cara con la que aparece su abuelo tras la llamada lo deja muy preocupado.

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Antolina se encuentra con Elsa en la calle y arremete contra ella. Sin embargo, cuando ve llegar a Consuelo, huye despavorida. Al día siguiente, Puente Viejo vive con intensidad las horas previas a la ceremonia.

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A punto de salir hacia la iglesia, Severo confirma sus temores a Irene: “Estamos arruinados”. Aun así, se dirigen
al templo, donde ya están Matías y Marcela, los padrinos.

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Con la llegada de los novios, comienza la ceremonia, que transcurre con normalidad hasta que Elsa irrumpe en la iglesia y suplica a Isaac que no se case.

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Incluso le asegura que Antolina organizó la matanza en su boda, pero como no puede demostrarlo él se resigna dando el “sí, quiero” más triste.

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Consuelo se lleva a la chica, que llora sin parar, ante la mirada victoriosa de la recién casada.

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En La Casona, Raimundo se retira a descansar y deja a Fernando a cargo de su esposa.

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Dos disparos alertan al joven, que corre hacia el cuarto de la Montenegro.

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Allí encuentra a Gonzalo: “La he matado, pero no me denuncies”. Mesía decide ayudarlo y, tras su huida, arregla el cuerpo de Francisca para justificar la muerte.

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Horas después, los vecinos empiezan a desfilar por la casa para dar el pésame a Raimundo, que aunque hundido se niega a abrir el ataúd.

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Julieta lleva a Saúl a un lugar apartado y le comenta que
quizá se trate de un crimen: “Una criada oyó disparos y cuando quiso entrar no pudo porque la puerta estaba cerrada. Dentro, Fernando hablaba con alguien”.

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Mientras tanto, en su frenético viaje hacia Puente Viejo, don Amancio sufre un grave accidente y queda inconsciente en el camino.

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