La ira de Antolina

Despechada porque Isaac no quiere acostarse con ella con ella, la joven le quema la carpintería justo cuando él recibe un importante encargo. Antena3. Del 1 al 5 de octubre. 17.30h

 

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Tras responder hábilmente a Isaac sobre Jesús para que no sospeche de ella.

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Antolina le hace creer que tiene un embarazo de riesgo con lo que se asegura que tanto él como el resto de los vecinos la llenen de atenciones.

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Mientras tanto, Elsa llora en Salamanca la muerte de su padre, a quien da sepultura con la promesa de desenmascarar a quien fuera su doncella.

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Fernando Mesía accede a entregar a Gonzalo parte de la herencia de Francisca, pero para su sorpresa, él la rechaza: “Me interesa más dar con Alfonso y Emilia, no me iré hasta saber de ellos”.

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Aunque le molesta la actitud de su rival, promete ayudarlo tras asegurarle que desconoce el paradero de sus suegros y, cuando se queda solo, arremete contra el mobiliario. “De
una u otra manera llegaré a ti”, dice después mirando obsesivamente la foto de María.

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Dolores echa de menos a Tiburcio y va a buscarlo a China, donde fue a reunirse con ella. Por suerte, el destino los unirá antes de que llegue a Barcelona.

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Onésimo, por su parte, está triste porque los vecinos prefieren a Melitón de locutor en Radio Mirañar.

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Julieta sorprende a Gonzalo y a Mauricio hablando en secreto y lo comenta con Saúl: “Creo que se traen algo entre manos y que Raimundo saldrá mal parado. Debemos
protegerlo porque, tras la muerte de Francisca, lo noto débil e indefenso”.

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Sin embargo, cuando intentan prevenirlo, Ulloa les exige que abandonen La Casona con el argumento de que viven en pecado porque ella aún está casada con Prudencio.

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Mesía, que lo apoya, le insiste en que le revele qué trama Gonzalo, pero el señor calla. Luego, busca al capataz y le
da una misteriosa orden.

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Gracias a la mediación de Carmelo, Isaac consigue un encargo que le permitirá pagar las deudas: el marqués de Laso desea que construya la biblioteca de su palacete.

El carpintero regresa entusiasmado a casa y Antolina aprovecha el momento para seducirlo, pero él, que sigue pensando en Elsa, la rechaza.

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Despechada, al día siguiente, al ver el taller abarrotado con la madera para el nuevo encargo, sabe enseguida cómo vengarse de su marido.

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Tras rociar el material con líquido inflamable, prende una cerilla cuya llama provoca un destructivo incendio que deja el taller reducido a cenizas.

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Nadie en el pueblo se explica lo ocurrido, aunque Consuelo
sospecha de Antolina y así se lo comenta a un hundido Isaac.

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Gonzalo por fin consigue pruebas en contra de Mesía Arrepentido por el trato dispensado a Julieta y a Saúl, Raimundo está a punto de revelarles su plan pero Gonzalo lo convence para que desista. 

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Así, con todo el dolor de su corazón, les obliga a hacer las maletas. A punto de irse, Prudencio llega azorado para comunicarles que no necesitan irse: “Ya he solicitado la nulidad matrimonial, llegará en unos días”.

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Adela, que está en casa de los Santacruz cuidando a Carmelito, se sorprende cuando llaman a la puerta preguntando por Irene Campuzano.

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Se trata del conde Anacleto, con quien su amiga tuvo una entrevista de trabajo y a quien tachó de impresentable.
La maestra no entiende el rechazo de la periodista, pues a ella le parece un hombre encantador y, cuando vuelve a casa, le detalla la jugosa oferta laboral y le insiste en que la reconsidere, pero ella se niega una vez más. Sin embargo, algo le hará dudar…

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Severo llega con malas noticias: los empleados de Las Lagunas han abandonado la finca porque creen que el pozo está maldito y él solo no puede llevar la finca. “No salimos de la ruina”, dice destrozado a su esposa.

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Gonzalo llega a La Casona y abraza a Raimundo: “¡Por fin podemos echarle el guante a Fernando! Ha dado un paso en falso”.

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