La sombra de los celos

Las frecuentes visitas del conde Anacleto llevan a Severo a pensar que Irene y él podrían tener algo más. Antena3. Del 29 de octubre al 2 de noviembre. 16.30h

 

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María está desolada tras la partida de Gonzalo y Mesía aprovecha la ocasión para hacerle ver que es un mentiroso.

“¿Cómo sabes que se ha ido si no se ha despedido de nadie?”, le responde ella inquieta. “Me lo comentó el dueño de la posada. Cogió sus pertenencias, pagó y se fue en plena noche”, responde Fernando astutamente.

 

 

En ese momento, Prudencio ratifica sus palabras: “Han llamado diciendo que un hombre con sus rasgos físicos ha entrado en un carruaje en Madrid”. Cuando la joven abandona la sala, queda en evidencia que ambos hombres están compinchados.

Al volver del hospital, Severo comenta que Adela deberá permanecer ingresada bastante tiempo: “Habrá que repartirse sus funciones. He pensado que Elsa podría hacerse cargo de la escuela”.

Cuando Marcela va a visitar a Antolina, deja una importante cantidad de dinero en una caja. Poco después, la abren de nuevo y está completamente vacía.

“¿Lo has cambiado tú de sitio?”, interrogan a Consuelo, que jura que no. “¿Entonces? ¡Lo han robado!”, se alarman y hacen una lista de posibles sospechosos.

Dolores se adelanta diciendo que cree que ha tenido que ser alguien de confianza para acceder a la casa y se atreve a dar un nombre: “Elsa es la única que estuvo por aquí”.

Hipólito lleva días nervioso porque Gracia permanece aislada en Suiza. Tanto saca de quicio a Tiburcio, que acaba dándole un puñetazo para ‘tranqulizarlo’. Una vez recuperado, convence a su madre para ir a ver a Fernando y rogarle les financie el viaje hasta el país helvético.

También Matías pide a Raimundo más datos sobre Gonzalo y sobre la extraña desaparición de sus padres. Como este se niega a hablar, le invita a irse antes de estallar.

Mientras tanto, Julieta quiere ganarse la confianza de los trabajadores y va a Las Lagunas, idea que molesta a Prudencio.

Antolina se ha encargado de pregonar que Elsa tiene el dinero y Matías y Marcela intentan sonsacarle dónde estaba durante el suceso e, incomprensiblemente, la empleada culpa Consuelo.

El conde Anacleto va cada vez con más frecuencia a la casa de Irene y, aunque es para que la periodista siga escribiendo para él, Severo empieza a sospechar que sus intenciones son otras…

Saúl no puede creer que Eustaquio Molero sea tan insensible. “Es consciente de que está contaminando el agua y le da igual”, asegura Carmelo a Adela.

La popular Fiesta de la Magosta no podrá llevarse a cabo este año porque se han olvidado de comprar las castañas.

Por fortuna, Paco el del molino aparece in extremis con un saco enorme lleno y la fiesta resulta un éxito.

Aprovechando la debilidad de María, Fernando da un paso más para conquistarla. “Nada me gustaría más que estar contigo y poder hacerte feliz”, se declara.

 

Por otra parte, confundida con la distante actitud de su marido, Irene habla con él. “¿Me puedes explicar qué te pasa? ¿No tendrás celos del conde?”, adivina.

Sin embargo, Severo no contesta y acrecienta más sus dudas pues no entiende por qué su mujer ha llegado a esa conclusión.

Ante el asombro de Consuelo, Elsa mantiene la versión de que ella robó el dinero. “La vi con mis propios ojos”, se atreve a decir.

El asunto termina cuando Marcela propone hacer un registro en las pertenencias de todos los presentes y se demuestra que ella es la ladrona. “Espero que te vayas esta tarde de mi casa”, dice Matías.

Raimundo trata de convencer a Matías de que Gonzalo fue a buscar a Emilia y Alfonso y, ante su seguridad, el joven acaba creyéndole.

Además, María se deja consolar por Mesía, pero pone una condición para comprometerse más: “Si lograse encontrar a mis padres estaría lista para replantearme mi futuro”.

En la plaza, Carmelo y Adela comunican a los vecinos que costearán la demanda popular contra el explotador minero que envenena las aguas del río.

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