Cada día más cerca

Cuando piden un rescate por sus padres, María confía en que Fernando la ayude a entregarlo y se muestra cariñosa con él, algo que incomoda a Raimundo y Mauricio, que desconfían. Antena3. Del 5 al 9 de noviembre. 17.30h

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Elsa está acorralada. El dinero aparecido entre sus  pertenencias deja en evidencia que es una ladrona.

Matías, tan impactado como desilusionado, la invita a irse de su casa y Dolores, animada por Antolina, propaga una mala imagen de la chica. “¡Qué vergüenza! Así nos paga lo que hemos hecho por ella. Debería irse del pueblo antes de que todos le demos la espalda”, comenta la dueña del colmado.

En un primer momento, Elsa decide refugiarse en la escuela, pero Adela le dice que está despedida. “Tranquilos. Ya me marcho”, afirma.

Por su parte, Fernando sigue atrapando poco a poco a María con cariño y buenas intenciones. “He cambiado y voy a demostrarlo”, asegura aunque, por ahora, ella es reacia a creerlo.

Esa noche, los hombres de Puente Viejo vuelven desesperanzados de Las Lagunas porque los afectados por el vertido tóxico no quieren sumarse a la acusación colectiva:

“Necesitamos un milagro para que paren de contaminar el agua”. La única esperanza es que Julieta intente convencer
a la madre del niño enfermo para que denuncie.

Al menos, Mesía trae buenas noticias sobre Gracia: “Está aislada en un pueblecito de Suiza, pero tiene un número de teléfono al que podéis llamar y comprobar que está bien”. Hipólito se tranquiliza al escuchar la voz de su mujer.

Justo cuando Raimundo y María están comentando que no pueden fiarse de Prudencio, llega Mauricio con una perturbadora noticia:

“Hemos recibido una carta pidiendo un alto rescate por Alfonso y Emilia”. Los tres deciden acallar el tema hasta que Fernando regrese, pues piensan que ha podido redactarla él.

Tras intentar volver a su trabajo en la escuela sin éxito, Elsa se marcha ante la indiferencia de sus antiguos compañeros y amigos. Solo Consuelo llora y Matías duda si perdonarla, pero se echa atrás en el último instante.

Será don Anselmo quien la escuche: “No me voy a ir. Viviré debajo de un puente hasta que se demuestre mi inocencia”. Isaac, presente en la despedida, no la defiende.

Finalmente, Pilar, la madre del niño intoxicado, cuenta a Julieta todos los detalles de su amarga historia, pero se niega a que la ayuden: “Déjame. Siempre he salido sola de las adversidades”. De nada sirve que le diga que los abogados necesitan datos de la mina para actuar. “Ese no es mi asunto. Yo solo quiero que mi niño se recupere”, responde.

María se muestra de su parte y cogiéndole la mano, le agradece lo bien que está portándose con ella.

Días después de su marcha, Melitón va a buscar a Elsa con provisiones que los habitantes de Puente Viejo le han dado para ella. Además, recibe la ayuda de Fe: “Quiero que vengas conmigo”.

Anacleto llama a Irene para indicarle cómo debe mejorar su trabajo. “Llevo años escribiendo. Dudo que esté tan mal”, se molesta la periodista.

Al enterarse de las intenciones de Mesía, Raimundo se niega a que venda las propiedades de su esposa. “No creo en su palabra”, dice a María que, sin embargo, le apoya y apuesta por dejarle actuar como desee. “Es otra persona. Lo ha demostrado”, insiste.

Melitón también llega al puente, pero es tarde: Elsa se ha trasladado a un chozo y, al final, quien da con ella es Isaac: “Perdona por haberte dejado ir. Quiero ayudarte”. Al mismo tiempo, las mujeres celebran un cónclave para hablar del suceso y concluyen que todo el mundo merece una segunda oportunidad.

Mientras, Onésimo propone a Paco jugarse a los chinos el negocio de las pompas fúnebres. El molinero gana, pero su rival le convence para ser socios.

Con todo bien atado, Fernando comienza a vender propiedades para el rescate de los Castañeda. Sus movimientos incomodan a Raimundo. Luego, Ulloa se adentra en las catacumbas cuando se topa con alguien: es Mauricio y tiene que hablar con él urgentemente.

Publicidad - Sigue leyendo debajo