Comienza la venganza en ‘Elif’

Melih consigue que el negocio de Kenan fracase y deja a los Emiroglu al borde de la ruina. Nova. Del 8 al 12 de julio. 15.00h

Elif
Ay Yapim

Kenan está muy preocupado por la situación económica de la granja. En un intento de acabar con sus deudas, decide iniciar un negocio aunque nada sale bien. El inversor en el último momento declina su oferta, provocando que el ejecutivo pierda una importante cantidad de dinero.

Desesperado, se lo cuenta a Melih. Lo que no sospecha es que justamente su confidente es el culpable de su desgracia. “Cuando los Emiroglu no tengan ni siquiera un lugar en el que caerse muertos vendrán a mí y en ese instante recibirán mi puñalada final. No se salvarán, eso lo juro por mi vida”, piensa mientras sonríe maliciosamente.

En otra parte de la ciudad, Selim, harto de los desplantes de Zeynep, sale a pasear con Pelin. Una vez más, la chica aprovecha para comunicarle sus sentimientos por él: “¿No crees que deberías centrarte en la gente que está junto a ti y te quiere? Yo jamás te fallaría y lo sabes”. El joven considera las palabras de su compañera de universidad y le da una oportunidad: “No sé si lo nuestro funcionará, pero quiero intentarlo porque de verdad creo que merece la pena. Deseo volver a sonreír y ser feliz con alguien”. La muchacha se abalanza sobre él y lo abraza mientras le da las gracias.

Zeynep se ve obligada a casarse con Erkut

Veysel resuelve que su hija se case con Erkut para que consiga doblegar su voluntad y haga lo que ellos quieran. La pobre Simsek queda desconsolada al escuchar la noticia y pide ayuda a su hermano: “Mi existencia se convertirá en un infierno si toleras ese matrimonio. Mi palabra en casa no vale nada, pero la tuya sí. Habla con padre, quizá entre en razón y rechace esta locura”. Murat lo piensa por unos segundos, pero el miedo a su progenitor le hace mantenerse al margen.

La relación entre Tugce y Elif ha mejorado gracias a la intervención de Ayse e Ípek, que se esfuerzan para que las niñas realicen muchas actividades juntas. Sin embargo, al descubrir Arzu lo que están haciendo ambas mujeres, prohíbe a su pequeña acercarse a la acogida: “Esa mocosa jamás será como tú, tienes que mantener las distancias. No quiero que se te peguen sus costumbres de gente pobre y corriente. Así que, me obedecerás o te castigaré sin salir de tu habitación”.

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