Triste reencuentro en ‘Elif’

Elif ve a su madre de nuevo en la cárcel, pero sufre al saber que no puede quedarse con ella. Nova. Del 5 al 9 de agosto. 15.10h

Elif
Telenovela

Erkut encuentra a Elif y la secuestra. Minutos después se pone en contacto con Selim y le exige una fuerte suma de dinero a cambio de liberarla. Este acepta y finalmente se hace con la rehén, aunque no consigue dar caza al delincuente. La niña llora desconsolada por el susto que ha pasado y el joven Emiroglu la tranquiliza llevándola a ver a su progenitora a la cárcel. “Solo podrás verla un ratito porque está en un sitio del que no puede salir todavía”, le advierte. Ya en prisión, la pequeña se funde en un tierno abrazo con su madre y le pide quedarse con ella. La mujer, con todo el dolor de su corazón, le explica que no es posible, pero que pronto se irá de ese horrible lugar y estarán juntas.

Arzu está asustada por los chantajes de Tariq

Ípek está muy emocionada porque dentro de pocos días una galería de arte expondrá sus obras. “Es el momento más feliz de mi vida. Me siento realizada y la preocupación que tenía por mi enfermedad ha ido desapareciendo”, piensa en su estudio. El ansiado evento llega, pero la muchacha se entristece al ver que su amado Melih no aparece por ninguna parte.

Lo que no sospecha es que este se encuentra en medio de una misión para descubrir quién puso la droga en la habitación de Melek e hizo que el juez la condenara injustamente a pasar varios años entre rejas. Cuando el policía se da cuenta de que ha dejado plantada a su novia, intenta disculparse: “Estaba haciendo algo muy importante y se me fue el tiempo. Lo siento mucho, de verdad, prometo que te compensaré por esto”. Sin embargo, sus palabras lejos de calmar a la artista, la alteran más y termina desmayándose en el salón.

Por otro lado, Arzu está angustiada por los constantes chantajes de Tariq, el hombre que contrató junto con Vahide para hacer desaparecer a la bastarda de su esposo. Una noche, el criminal se presenta en la granja y le reclama un gran pago por su silencio: “Puede que las cosas no salieran como usted había planeado, pero nos jugamos el cuello por hacerlo bien. Así que quiero mi recompensa”. La señora no se amedrenta, le planta cara y le ordena marcharse: “Nadie se atreve a amenazarme en mi casa”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Elif