La angustia de una madre en ‘Elif’

Melek se desespera al no encontrar a Elif y Zeynep la consuela. Nova. Del 9 al 13 de septiembre. 15.30h

Elif
Ay Yapim

Arzu no ha perdido la memoria como les ha hecho creer a sus seres queridos, sino que está fingiendo para evitar que le hagan preguntas comprometedores sobre sus crímenes. Una noche, organiza el secuestro de Elif y chantajea a Melih: “La liberaré si me das el maldito CD en el que quedó grabada la confesión de todas las cosas que he llevado a cabo estos meses”. El hombre se niega a entregarle nada hasta saber dónde tiene a la pequeña y amenaza con enseñarle el disco a su marido si no accede a sus peticiones en ese mismo instante.

Mientras, Erkut, que es cómplice de la señora Emiroglu en el delito, está escondido en una despensa de la granja para que nadie lo encuentre, ya que todos sospechan que él ha tenido que ver con la desaparición de la niña.

Por otro lado, Veysel y Tülay, la dama a la que arregló el coche un día en su taller, se encuentran de nuevo paseando por la ciudad. Cuando el mecánico miente diciéndole que ha criado a Zeynep y Murat solo, la mujer se queda muy impresionada y le confiesa que ella tampoco se ha casado nunca: “Es realmente increíble que te hicieras cargo de dos niños y el trabajo sin la ayuda de nadie. Eres una gran persona y admiro mucho tu fortaleza”.

Seyda intenta animar a Tugce con varios juegos

A la mañana siguiente, Melek va a la casa de Şükran con la esperanza de hallar una pista sobre el paradero de su hija sin sospechar que se encuentra justamente allí. Hasta el lugar la acompañan Selim y Zeynep, que la consuelan cuando se ve obligada a retirarse sin averiguar nada. “No puedo seguir así. Necesito encontrarla o me moriré. Nunca podría acostumbrarme a vivir sin volver a ver su sonrisa”, dice angustiada la esposa de Simsek.

En la mansión, Tugce está muy afectada y triste por la tensión que ve en su familia. Seyda, que le ha cogido mucho cariño a la chiquilla, siente mucha pena por ella y hace todo lo posible para mantener el ánimo en alto: “Vamos a jugar un rato”.

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