Entre rejas en ‘Elif’

Arzu, en prisión, solo recibe la ayuda de una reclusa llamada Nevra.

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Selim intenta convencer a Zeynep de que lo mejor para ambos sería volver a la facultad, pero los últimos acontecimientos, entre ellos su intento de asesinato, han trastornado a la chica y tiene miedo de regresar a su vida. Sin embargo, su esposo no está dispuesto a que desperdicie la posibilidad de formarse y es él mismo quien la lleva a su clase. Por los pasillos, la joven encuentra miradas de ánimo y dulces palabras de sus compañeros de carrera, lo que le alegra. Pero no todo serán sonrisas, porque Pelin, que ya sabe de su regreso, hará lo que esté a su alcance para amargarle su primer día, ya que sigue resentida por haberle quitado al chico que amaba. “Si depende de mí, haré que esa estúpida sufra mucho, pues me robó la felicidad que tanto ansiaba”, piensa con una sonrisa.

Por otro lado, Tugce está ilusionada de estar de nuevo en casa con Elif, después de que esta pasara un tiempo en el hospital. La pequeña ha olvidado por completo los celos que en un principio sintió por la hijastra de Veysel y se han convertido en grandes amigas. “Ahora podremos jugar mucho en el jardín y pasar las tardes juntas como hacíamos antes”, comenta entusiasmada.

Melek está preocupada por el estado de Melih

Lejos de allí, Arzu sigue tratando de acostumbrarse a su estancia en la cárcel. Entre rejas conoce a Nevra, una reclusa graduada en la universidad que fue detenida y condenada por malversación de fondos. Ambas empiezan a llevarse bien y a unir sus fuerzas para enfrentarse a Sultán, que no hace otra cosa que acosar a la esposa de Kenan desde su ingreso, obligándola a hacer casi todas sus tareas dentro de la prisión.

En otra parte de la ciudad, Melek está muy preocupada por Melih, ya que hace algunos días que no sabe nada de él. Horas más tarde, Kenan se presenta en su casa y le confiesa que ella es la propietaria de unas tierras que fueron de sus padres y tiene el derecho de usarlas como quiera. Pero la mujer le dice que no tocará ni un metro del terreno hasta que no aclare cómo se desarrollo el asesinato de sus progenitores: “Solo quiero saber la verdad de una maldita vez”.

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