Nedyet chantajea a su yerno, ‘Elif’

Kenan es obligado a aceptar que su esposa vuelva a casa para ver a su hija. Nova. Del 4 al 8 de noviembre. 16.30h

Elif
Telenovela

Con ayuda de su abogado, Arzu ha conseguido salir finalmente de su celda. “Ahora todos van a descubrir quién soy en realidad, que se preparen”, piensa dejando atrás las puertas de la cárcel. La expresidiaria se instala en casa de su padre junto a Tugce sin autorización de Kenan.

Cuando Emiroğlu se entera de que se ha llevado a la pequeña, va a buscarla en compañía de su madre a la finca de su suegro “¡No voy a permitir que me separéis de ella! Tengo el mismo derecho a criarla que ustedes”, le espeta. Nedjet no se amedrenta ante sus gritos y lo amenaza: “Tranquilízate, porque no estás en posición de reclamar nada. Te permitiré que te marches a tu casa con mi nieta, pero mi hija se va con vosotros y ocupará a tu lado el lugar que le corresponde, el de tu esposa. Si no es así, jamás verás a la niña de nuevo”. El hombre no tiene más remedio que aceptar.

Aliye está dispuesta a apoyar a su hijo

Al día siguiente, el jefe de familia de los Emiroglu debe hacer frente a otro problema, incluso más grave. Los trabajadores de la granja le comunican que alguien está comprando sus tierras y echándoles de sus hogares. “Mire, señor, estamos muy preocupados, porque si nos quitan las pocas propiedades que nos quedan, nos tendremos que ir”, dice Hasan, uno de los capataces.

Su patrón les promete que hará hasta lo imposible para descubrir a la persona que está detrás de tan vil artimaña. Aliye le asegura que puede contar con su ayuda: “Estos terrenos y su gente siempre han sido muy importantes para nosotros. No les abandonaremos”.

Por su parte, Arzu se ha tomado muy enserio su papel como la dueña de la casa. Nada más llegar, comienza a disponer de todo y a dar órdenes para que la mansión esté a su gusto. Su hija está contenta por estar cerca de sus progenitores de nuevo y verlos juntos, aunque su felicidad se desvanece cuando empieza a notar cierto alejamiento entre ambos. “¿Para qué me trajeron de vuelta si nadie me hace caso? Además, discuten todo el rato”, se lamenta.

Elif trata de animarla con juegos y pasando el mayor tiempo posible con ella: “No te preocupes, ya verás que las cosas se arreglan mucho más rápido de lo que crees. Los temas de los mayores, déjaselos a ellos”.

La tía de Feride sigue aprovechándose de ella

A Selim no le ha sentado bien ver a su cuñada paseándose otra vez por su hogar. La culpa de haber destrozado la vida de sus seres queridos y desea que esté lejos de ellos. Zeynep tampoco está conforme con la situación. “Me gustaría acostumbrarme a su presencia, pero es imposible. Jamás podría hacerlo”, comenta la joven. Así pues, el matrimonio toma la decisión de marcharse a vivir a otro lugar sin comunicar nada a sus familiares, que cuando ven su habitación vacía, comprenden lo ocurrido y entristecen.

Lejos de allí, Melih traza otros planes para recuperar a su sobrina, ya que no soporta ver a su hermana destruida por su ausencia. “Ya disfrutará cuando estemos los tres juntos. No pierdas la esperanza”, le dice a Melek. Esta le ruega que tenga mucho cuidado con lo que piensa hacer: “Tenemos que lograr nuestro objetivo sin revelar su verdadera identidad. No deben saber quién es su padre. Es muy importante”.

Melahat, la tía de Feride, sigue molestado a la muchacha en su actual puesto de trabajo. Todos los días se presenta en el restaurante a pedir un paquete de comida gratis para ella. La inexperta camarera le suplica que deje de hacerlo, pues podría ponerla en un compromiso con sus jefes: “Por favor, vete de aquí y déjame continuar con mis tareas en paz. Si me echan por tus atrevimientos, no sé qué voy a hacer”. Sin embargo, la anciana no atiende a razones y le exige que vele por ella: “Yo te he cuidado, ahora es tu turno. Somos de la misma sangre y, aunque te pese, eso no podrás borrarlo nunca. También necesito que me des algo de dinero”.

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