Veneno para Elif en ‘Elif’

Por órdenes de Arzu, una mujer secuestra a Elif e intenta asesinarla dándole un pastel envenenado. Antena3. Del 9 al 13 de diciembre. 15.00h

Elif
Telenovela

Nedjet está feliz porque el día de su boda por fin ha llegado. Mientras su futuro esposo recibe a los invitados, ella se arregla en su cuarto. La joven está colocándose el velo cuando alguien abre la puerta de repente. Es Arzu, que quiere impedir a toda costa que su exempleada doméstica se convierta en su madrastra. “Eres una trepadora, pero no consentiré que te quedes con lo que es mío”, le espeta. Gonca, que ya no le debe ningún tipo de lealtad a su exjefa, se enfrenta a ella sin vacilar: “Jamás dejaré que vuelvas a manipular mi vida a tu antojo. Tu poder sobre mí terminó hace mucho tiempo y deberías entenderlo”. La tensión entre ambas mujeres sigue aumentando hasta legar a las manos. La novia coge un frasco de cristal y golpea con él a la intrusa, que queda desmayada en el suelo. Acto seguido, sale como si nada hubiera pasado y la ceremonia se celebra con total normalidad.

Por otro lado, Murat está muy feliz de que los hermanos de Feride hayan dejado de molestarla. Una mañana, se dirige al café en el que trabaja la muchacha para darle una noticia: “Voy a apuntarme a unas clases, quiero seguir adelante con mis estudios y esa es una buena manera de empezar”. La camarera se alegra de la decisión que ha tomado y le comenta que puede contar con su apoyo para lo que necesite: “Eres una gran persona y me has ayudado cuando más lo necesitaba”. En realidad, el chico lo que quiere es superarse y convertirse en un hombre exitoso y así sentirse digno del amor de ella e iniciar una relación formal.

Lejos de allí, Aliye está preocupada por lo misteriosa que observa a su nuera últimamente y lo comenta con Kiraz en la cocina “Debemos protegernos de ellos como sea, no me fío de sus fingidas buenas intenciones”, sugiere la señora, quen teme que esté planeando nuevos ataques contra su familia. Ajeno a las preocupaciones de su madre, Selim siente que está viviendo una segunda luna de miel con su esposa. Después de estar a punto de perderla al creer ella que estaba siéndole infiel, él no deja de repetirle cuánto la ama: “Creo que no puedo imaginarme pasar el resto de mis días sin ti. Perdóname si en algún momento te hice sufrir sin ser consciente”. Zeynep agradece sus muestras de afecto con toda el alma. “Gracias por quererme tan bonito”, dice un día.

Pasan los días y Gonca va asumiendo, poco a poco, su nuevo rol como señora de la casa. Su relación con los empleados es algo tirante, sobre todo, con Veysel, a quien no le gusta recibir órdenes. “Tú eres el chófer de esta mansión, así que asegúrate de no cometer errores o haré que te despidan”, lo amenaza Por otra parte, Arzu idea un nuevo plan para deshacerse de una vez de la bastarda de su marido. No piensa permitir que se descubra el verdadero parentesco entre ambos y que la niña pueda quitarle algo de su fortuna a su hija. Así pues, a la mañana siguiente, por órdenes suyas, una campesina se dirige a la escuela de Elif y se la lleva alegando que es su tía. Horas más tarde, la instala en la cabaña en la que vive y le ofrece un bizcocho que ha preparado para que reponga fuerzas. La pequeña se niega a comérselo, ya que ha escuchado que tiene veneno.

Esta vez ha conseguido sortear el truco que tenían para asesinarla, pero sabe que volverán a intentarlo. Sin embargo, Serdar, que estaba vigilándola, ha observado todo lo ocurrido y al mínimo despiste de su secuestradora, saca a la niña de la caseta y la traslada a un lugar seguro. Su propósito es citarse con Kenan, contarle que la chiquilla es su verdadera hija e intercambiarla por Tugce. “Tú serás mi billete para largarme de aquí”, reflexiona.

En otro lugar de la ciudad, Melih ya ha descubierto la desaparición de su sobrina y se enfrenta al problema de decirle a su hermana que no sabe dónde se encuentra su niña. Cuando Melek escucha la noticia, siente que su mundo se cae en pedazos y le parece irreal estar pasando por eso una vez más: “Necesito verla y sentir que está bien o me moriré de pena”.

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