Locura transitoria en 'Elif'

Melek no soporta la idea de haber perdido a su hija y es ingresada tras sufrir una crisis nerviosa. Zeynep la cuida en el hospital. Nova. Del 16 al 20 de diciembre. 15.00h

Elif

La muerte de Melih en el accidente de coche ha dejado a todos consternados. A la mañana siguiente, familiares y amigos se preparan para despedirlo en un entierro íntimo y emotivo. Aliye también está presente y llora el fallecimiento del hombre. “Siento que tu final haya sido así, no te merecías perder la vida tan joven. Ahora, podrás ver de nuevo a tus padres”, murmura, mientras el resto empieza a lanzar tierra sobre el féretro. Selim es uno de los asistentes que se encuentra más afectado. En los últimos meses había hecho buenas migas con el difunto. “Te echaré muchísimo de menos, buen viaje”, dice.

Quien no puede asistir a despedir a su hermano es Melek. Al igual que el resto de los Emiroglu, piensa que Elif, que estaba en el automóvil cuando sucedió el siniestro, también ha muerto. Tanto dolor provoca una crisis nerviosa en la mujer, que tiene que ser trasladada a un hospital de urgencia para que la traten. Su situación es tan grave que los médicos deciden sedarla. “Es lo mejor para que descanse. Pensar tanto en lo ocurrido lo único que provocará es que se ponga mucho peor”, aseguran los doctores que la atienden a Zeynep, que tras llegar a la clínica no ha dejado sola a su madrastra ni un momento. “Te prometo que te cuidaré y con esfuerzo estarás bien. No te mereces todo esto”, le susurra a la vez que le acaricia el cabello dulcemente.

Lo que la enferma no sospecha es que su niña salió con vida del auto que cayó al mar, pero amaneció sin memoria en una playa. Esto hizo que un malvado hombre llamado Senol, al encontrarla vagando por la calle sin saber quién era se aprovechara de la situación y se la llevará con él para ponerla a trabajar mendigando. Sin embargo, con ayuda de Halit, un jovencito que ha conocido, Elif sale corriendo de la choza en la que vive y consigue así escapar de su captor. En su huida se topa con un señor de nombre Mushin que, tras ver a la pequeña desorientada, decide llevarla a su casa. “Me recuerda tanto a la hija que perdimos hace tiempo…”, comenta a su esposa cuando le presenta a su invitada. “Será bueno que se quede con nosotros una temporada. Parece que la pobre no tiene a nadie al que acudir”, añade.

Quien tampoco se haya en su mejor momento es Kenan. Tras descubrir que él es el verdadero padre de Elif, la desaparición de la chiquilla ha supuesto un golpe muy duro para él, ya que se siente culpable de todo el mal que le suceda por no haberla sabido proteger. “Yo debí darme cuenta del lazo que nos unía mucho antes. Juro que si vuelve a esta casa sana y salva, le daré mi apellido y se convertirá en mi heredera. Le entregaré lo que le fue negado estos años atrás”, se lamenta en su despacho.

Entretanto, Murat se dirige al restaurante donde trabaja Feride para ponerle al tanto de lo ocurrido con su hermanastra. Después de una delicada conversación, el joven le agradece el apoyo incondicional que le ha brindado todo estos meses. “Te has convertido en alguien muy especial para mí y no podré devolverte lo que me has dado”, afirma. En ese momento, llama la tía Melahat y explica que se ha roto una pierna.

Por otro lado, de vuelta en su mansión, Arzu brinda consigo misma en la cocina por lo bien que están saliendo todos sus planes. Kiraz, que la observa a lo lejos, no entiende el comportamiento de su señora, que frente al resto del clan se porta afligida por las escasas noticias sobre el paradero de la bastarda de su marido, pero en soledad se muestra satisfecha. Lo que la empleada no sospecha es que la pérfida mujer fue quien mandó cortar los frenos del vehículo en el que la criatura viajaba junto con Melih.

Cerca de allí, Gökhan, el dueño del club al que Veysel le tenía que dar dinero, viene a la granja a ver a Nejdet, que resulta ser un cliente habitual suyo. El empresario cuenta el motivo de su visita: “Cuando ese malnacido me pagó lo que me debía de la nada, empecé a sospechar que estaba trabajando para alguien y finalmente me dijo que era para usted. Ese tipo tiene la lengua muy larga y pensé que le gustaría saberlo” . El anfitrión agradece su acto de sinceridad y llama a Erkut, a quien le da una orden muy clara: “Busca a Veysel donde sea y tráemelo. Creo que tengo que aclarar algunas cosas importantes con él sin dilación”.

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