Diego Olivera, de ‘En tierras salvajes’: “Me niego a encasillarme”

En sus más de treinta novelas, el actor ha intentado no repetirse, siendo el malo de ‘Frijolito’, una cura en ‘Triunfo del amor’ y, ahora, un empresario estresado.

Es Argentino, pero desde hace doce años vive en México y no se plantea volver a su tierra. “Mi familia está aquí y es complicado movernos”, reconoce. Además, el trabajo tampoco se lo pone fácil porque, afortunadamente, enlaza proyectos y nada más finalizar En tierras salvajes, llegó la oportunidad de protagonizar Y mañana será otro día.

Háblanos de tu nuevo proyecto.

Se trata de una comedia familiar, romántica pero con tintes dramáticos. El conflicto principal de la historia se produce por culpa de una mala comunicación.

¿A quién interpretas?

Doy vida a Camilo Sarmiento, un tipo con muchos problemas. Está casado desde hace dos décadas con Diana [Alejandra Barros], a quien le diagnostican un cáncer de mama y todo su mundo cambia. Tienen cuatro hijos, de ellos, uno es alcohólico, otra se queda embarazada y el mayor está organizando su boda. Esta situación hace que esté tan ocupado que deje siempre todo para el día siguiente, de ahí el título de la novela.

¿Te apetecía una comedia?

Ya conocía el género. Lo complejo es realizar un papel creíble, que no se pase de la raya. Espero que al público le guste.

¿Qué tal con Ángelica Vale?

Genial. Es muy buena actriz y me divierto mucho con ella. Al igual que con Alejandra Barros, me entiendo con una mirada.

¿Cuántas telenovelas has hecho?

Esta es la número treinta y tres.

¿Qué recuerdas de En tierras…?

Lo más difícil es la contención que tenía que tener el personaje con Isabel [Claudia Álvarez]. Tienen una relación muy complicada y él se refugia en otras mujeres por las ausencias emocionales que padece desde siempre. Por eso, no hay que verlo como un héroe.

Después de esta producción ibas a tomarte un descanso…

Sí, me gusta espaciar proyectos, pero no pudo ser. Mi mujer, Mónica Ayos, también es actriz y venía de rodar una película en República Dominicana con William Levy, que se alargó más tiempo del previsto. Justo cuando volvió, surgió Y mañana será otro día y me animó a aceptarlo.

¿Qué lugar ocupa el trabajo en tu escala de valores?

Vivo de la interpretación y, además, me gusta mucho. Quiero seguir haciendo telenovelas, es verdad que no paro, pero estoy muy agradecido de que los productores cuenten conmigo. He hecho una tras otra y en roles muy diferentes: de villano, de cura en Triunfo del amor, luego en Mujeres de negro era un policía, papel que no tiene nada que ver con Aníbal de En tierras salvajes y menos con Camilo de Y mañana será otro día. Este es otro de los motivos por los que no puedo descansar. Los papeles soy muy diferentes unos de otros y eso me motiva a aceptarlos.

¿Te da miedo estancarte en un tipo concreto de personaje?

Sí, me niego a encasillarme. Debo ceñirme a lo que me piden, pero me alegra que no sea siempre el mismo estereotipo.

Afincado en México, ¿te trasladarías por un buen proyecto?

He recibido propuestas de fuera, pero amo México y para mí es difícil dejarlo. Mis hijos se han criado aquí. De momento, no me muevo, siempre y cuando me ofrezcan trabajo. Además, tengo otro motivo importante: mi hijo, Federico Ayos, ha empezado a hacer novelas y esta es una razón de peso para no mudarnos. Su último trabajo ha sido en Mi marido tiene familia.

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