El diablo se viste de blanco

La aparición de Cristina Novoa revoluciona a Blanca, que pretende cambiar su vida y en una oración pública hace una confesión. La1. Del 7 al 11 de mayo. 17.15h

 

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Siguiendo con su plan, Úrsula lleva a Blanca al cementerio
y le enseña la tumba de su hija, lo que provoca su  derrumbamiento total.

A su regreso a Acacias, conoce a Cristina Novoa, la joven que dice tener apariciones de la Virgen, y entre ellas surge rápidamente una afinidad.

Algo que alegra a Samuel y a la malvada matriarca, que está feliz de tener a la ‘santa’ alojada en su casa.

 “Vamos a hacernos un retrato todos juntos para plasmar este  bonito momento”, sugiere Úrsula.

Por influencia de Cristina, Blanca acaba rompiendo con Diego y se niega a marcharse con él a Suiza, como habían planeado.

Carmen nota como su señora disfruta con el cambio que ha dado su hija. También lo aprecia Leonor, que ve a la extraña mujer como una mala influencia para su amiga.

Pero Blanca no es consciente de nada y acerca posiciones
con Samuel, a quien sugiere que vuelvan a ser un  matrimonio. Después, pide perdón a su madre. 

Ante esta situación, Diego se plantea llevársela de Acacias, pero en la oración pública que organiza Cristina le acusa de la muerte de su hija delante de todo el barrio.

Íñigo, aturdido tras leer un informe sobre la amnesia, decide vender la chocolatería. Por su parte, el Peña recorta una fotografía suya y de Leonor.

“No quiero dejarlo. Este negocio es mi vida”, asegura Flora a su hermano al enterarse de sus intenciones. Muy ofuscada, la mujer paga su enfado con el Peña.

Sin embargo, Íñigo sigue con la intención de poner en venta La Deliciosa a su espaldas. Incluso Leonor encuentra
un comprador, algo que enfurece mucho más a Flora.

Ante la buena relación que tiene la chocolatera con Paquito, Servando sospecha que pueden haber iniciado una relación, pero el sereno lo niega: “Solo pretendo ayudarla a salvar su matrimonio”.

Por sorpresa, los Palacio reciben una invitación de María Luisa para que vayan a visitarla a París, algo que se plantean hacer de inmediato.

Antoñito propone a Lolita que los acompañe a la Ciudad de la Luz, pero la joven no lo considera oportuno. “Yo tampoco iré”, comunica el muchacho a su padre.

La recepción en casa de los Valverde para conseguir fondos y repatriar a los soldados filipinos es un éxito, pero Arturo vuelve a sufrir un mareo y Trini, que está muy involucrada en los trabajos de la comisión, se da cuenta de ello.

La mujer cree que los celos por Esteban pueden producirle ese malestar, pero en realidad el coronel oculta que está enfermo. El dinero conseguido en la recepción ayudará a que Luis Checa pueda regresar a España y Esteban agradece la iniciativa al coronel.

Preocupado porque Silvia descubra lo que le pasa, y después de poner fecha para su enlace, le sugiere que se vaya a vivir con los Álvarez Hermoso, sobre todo para evitar habladurías.

En realidad, lo que el militar desea es ocultar su estado. Silvia, enamorada de él, acepta irse a casa de Celia, aunque no le gusta nada dejarlo solo.

Esteban aprovecha el traslado de su nueva amiga para comentarle un asunto de su prometido que acaba de descubrir: “El coronel esconde su oscuro pasado con su hija Elvira, y eso está afectándole mucho”.

Riera, después de comprobar como Úrsula trata a Carmen, decide dejar de trabajar para ella. La criada, muy agradecida con su gesto, acaba contándole toda la verdad sobre su pasado y la razón por la que la matriarca la extorsiona:

“Me amenaza con descubrir lo que ocurrió con mi marido y con mi hijo si no hago lo que ella me ordena”.

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