La señora de los pobres

Lucía quiere integrarse en el barrio y se muestra cercana con los criados, sobre todo con Lolita. La1. Del 16 al 20 de julio. 17.30h

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Riera confiesa a Diego y a Blanca que Samuel estuvo
al frente de los asaltantes de su carruaje y que se llevó a su hijo. “Comenzaremos a buscarlo por todas partes”, afirman.

Por desgracia, Moisés está muy enfermo en el hospital y Blanca sospecha que los médicos ocultan algo.

Además, ve al doctor Guillén hablar con el secuestrador en uno de los pasillos. Su primer impulso es sacar al bebé de allí, pero se entera de que el estado del niño es grave de verdad y se culpabiliza de todo.

A petición de la pareja, Riera investiga a Guillén, pero descubre que no hay nada oscuro en su pasado.

Se inicia el juicio del Peña y su condena parece algo irremediable, pero el gran trabajo de Felipe como abogado, unido al testimonio de Cesáreo, lo ayudan bastante y el juez lo declara inocente.

Al regresar al barrio, retoma su empleo en la chocolatería,
aunque Leonor no lo ve como algo muy positivo: “Al local no le viene nada bien que sea un simple empleado”.

 

Por eso, Íñigo le propone enseguida que se convierta en copropietario del negocio.

Flora, muy ilusionada, espera que el Peña formalice cuanto antes su relación.

En un descuido, la criada rompe el prototipo e intenta evitar por todos lo medios que su novio lo descubra.

El resto de los criados hacen todo lo posible para ayudarla con el arreglo. “Es mejor que le digas la verdad, va a presentarlo en un concurso y se enfadará mucho”, le recomienda Fabiana.

El joven Palacios descubre que su obra está destrozada y Lolita le confiesa que ella es la culpable de todo.

Sin embargo, no se rinde y prepara los planos de un nuevo diseño para el certamen, en el que no es admitido, a pesar de las muchas horas que ha dedicado para prepararlo.

Ramón se enfada mucho con él por haber descuidado su trabajo.

A solo un paso del ansiado enlace Lucía sigue muy interesada en Samuel y se preocupa por Moisés. Más tarde le cuenta Felipe en qué situación económica se encuentra:
“El marqués de Válmez me ha dejado una importante
asignación mensual con la que podré vivir holgadamente”.

Muy concienciada con la mala situación de la servidumbre en el barrio, visita el altillo de improviso y comprueba todas las penalidades de las criadas.

Generosamente se ofrece a pagar algunos arreglos en sus habitaciones, pero Felipe, siempre atento a todo, le advierte que no es bueno que mantenga esa actitud tan cercana con todo el servicio.

Por desgracia, la moral del coronel está realmente baja. Tras salir del quirófano, Silvia decide no transmitirle la incertidumbre de los resultados médicos, pero el doctor Taronjí les confirma al fin que se ha quedado ciego.

Arturo se vuelve muy arisco al enterarse y se encierra en sí mismo durante un tiempo.

Días después, y a pesar de las malas noticias, el militar recapacita, y siempre reconfortado por su novia, decide dar un gran paso. “Nos casaremos. Ahora es el mejor momento
para hacerlo”, promete a Silvia.

Feliz por la idea de su pareja, la mujer se lo comunica a todas las señoras del barrio, que comparten su dicha. “Creo que ya no recuerdo el rostro de Elvira”, confiesa Arturo a Agustina con gran angustia.

Ante una situación tan desesperante, su novia pide ayuda a Susana para invitar a la hija del coronel a la boda y darle así una gran sorpresa. “Eso lo ayudará a salir adelante”, le asegura.

This content is created and maintained by a third party, and imported onto this page to help users provide their email addresses. You may be able to find more information about this and similar content at piano.io
Publicidad - Sigue leyendo debajo