Doloroso hallazgo

Eva lee un correo donde Corina exige 
a Máximo decir que 
es el padre 
del bebé  
que espera. Nova. 18.30 h. Del 25 al 29 de enero.

Al saber que el arzobispo ha premiado a Tomás con un traslado a la catedral de La Plata, Esperanza se pone muy triste y se niega a participar en la final del concurso de canto. El padre, que se encuentra entre el público, le hace señas para que salga al escenario. Pese a que en principio se muestra reacia, finalmente accede y Santa Rosa obtiene la victoria para alegría de las hermanas.

En la empresa, Jorge trata de esclarecer el robo que se ha producido y toma las huellas a todos los empleados. “Creo que el autor fue alguien de aquí”, revela a Tomás. Horas después, encuentra el ordenador de Corina y cuando va a devolverlo, Eva aprovecha que está sola para revisarlo y lee un correo dirigido a su pareja: “O le dices a tu novia que el hijo que espero es tuyo o se lo digo yo”.

Furiosa, confronta a Máximo y recoge sus cosas del apartamento. Sin embargo, el empresario no está dispuesto a perderla y pide a Miguel que finja que él es el padre. “Es mío. Tenía miedo a hacerme cargo”, explica.

Tomás descubre que Clara es la madre de Esperanza
Finalmente, Tomás decide quedarse en el convento y acude al cementerio para oficiar un funeral. Allí, encuentra a Esperanza llorando en la tumba de su madre y se sorprende al ver que su nombre coincide con el que le dieron en el hospital de la mujer que adoptó a la hija de Clara, Blanca Albarracín.

De regreso, Ortiz se reúne con la hermana, que no tiene más opción que aceptar que es la madre de Esperanza. “Por favor, guarde el secreto”, le ruega.

Celeste acude a una prueba con una discográfica, pero en el último minuto sale huyendo presa de los nervios. Albarracín la acompaña y se lleva una grata sorpresa al encontrarse con su prima Gilda, a quien consigue trabajo en Santa Rosa.

Aun así, el productor sigue insistiendo y arropada por las monjas la mujer canta y consigue un contrato con la discográfica. Muy emocionada, se despide de todas y se marcha.

Harto de las investigaciones de Jorge, Máximo ordena a Pereyra que coloque en su coche unos documentos que lo incriminen en la adjudicación ilegal de unos inmuebles. Las autoridades lo detienen aunque logra salir en libertad poco después gracias a la ayuda de Ibarra.

En el convento, cuatro maleantes mandados por Osqui entran a robar y toman como rehenes a Esperanza y Clara. En la huida chocan al ser perseguidos por Tomás y Jorge. Sin perder tiempo, son trasladadas al hospital, pero mientras que la novicia solo sufre rasguños, la monja tiene un fuerte golpe y ha perdido la memoria.

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