Francisco Rubio, de ‘Simplemente María’: “Estar en España es un sueño”

De ascendencia burgalesa, el actor asegura que le encantaría trabajar en Europa.

 

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Quedamos en la Plaza de España de Madrid y el sol nos acompaña en una charla amable y enriquecedora en la que Francisco Rubio nos habla de su trabajo en televisión y, sobre todo, de Sumergibles, una obra de teatro con la que estarán en Sevilla el 5 de abril (Teatro Távora) y en Madrid el 8 y 9 de abril (Nuevo Norte) y el 10 y el 11 (Sala Galileo).

¿Conocías España?

Sí, estuve hace diez años en Barcelona y hace uno en Burgos, 
la tierra de mi abuela.

Ahora vuelves con un proyecto.

Sí, estar aquí es un sueño y más aún con Sumergibles, una obra con la que llevo cuatro años de éxito. Es un texto original de mi compañera Daniela Zavala (El Señor de los Cielos).

¿Qué te gusta más de nuestro país?

La comida española me fascina. La morcilla de arroz y los pimientos de Padrón. Seguro que regreso a México con unos kilos de más (risas).

En la obra, eres un escritor que vende maletas. ¿Tú has tenido que compaginar trabajos para vivir?

Sí, claro. Entre otras cosas, hice campañas publicitarias. Ahora ya llevo quince años solamente dedicado a la actuación.

¿Te sientes un privilegiado?

Los actores estamos a expensas de que nos llamen, no hay horarios, hay que formarse continuamente, pagar cursos… Es complicado, pero también te digo que mi profesión es lo que más amo en la vida.

Has hecho bastantes telenovelas. ¿Cuál es tu preferida?

Las dos caras de Ana. Mi personaje de Vicente fue bonito, inspirador y quedó redondo. Además, disfruté mucho al lado de Ana Layevska. Se creó una química increíble entre nosotros. La adoro y, por suerte, volvimos a coincidir en Maldita tentación.

¿A qué otros actores admiras?

Marlon Brando me parece el mejor de la historia del cine y Gael García Bernal es una inspiración para los latinos. Como pareja, me quedo con Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.

¿Tú vocación viene de niño?

No, yo quería ser cantante y con 24 años estuve un año y medio en un programa musical que se llamaba Picardía mexicana. 
De ahí surgió estudiar en la Escuela de Actuación de Televisa.

¿Cómo entraste en la televisión?

Tras formarme, empecé a hacer castings y me salió Clase 406. Esta novela me dio muchas satisfacciones personales y profesionales. Luego fueron hilándose otras como Juro que te amo, Cuidado con el ángel, Un refugio para el amor, La mujer del Vendaval…

 

Si te remontas a Clase 406. ¿Qué recuerdos tienes?

Pasar calor (risas). Grabamos a 40 grados en el desierto.

¿Tienes alguna en puerta?

No. Tras Simplemente María dejé un poco de lado el trabajo para irme a Los Ángeles a aprender inglés e interpretación. Quería refrescarme. Al regresar a México me centré en el teatro porque era lo que me apetecía.

Dicen que las tablas enganchan…

Es la base de la interpretación y donde se descubre la profesión. Yo nunca voy a renunciar a ella

¿La música es pasado para ti?

No del todo. Hace tiempo hasta me planteé sacar un disco, pero ahora he dado prioridad a la actuación. Aunque me encantan los musicales y en Sumergibles canto un tango al final.

Pero también has hecho cine.

Dos películas: Manual de principiantes para ser presidente y Enamorándome de Abril. Uno de mis sueños es trabajar en Europa, 
en el cine o en alguna serie.

¿Hay competencia en tu profesión?

Muchísima, mala y buena. Para sobrevivir existen envidias, pero también buenas vibraciones. Hay que tener cuidado y no hablar sin más.

¿Qué aficiones tienes?

Mi tiempo libre lo dedico a ir al teatro o al cine para ver a mis compañeros. También a cocinar, pero mi gran pasión es comer. Descubrir restaurantes y nuevos sabores. Estos días en España me voy a dedicar a ello.

¿Eres futbolero?

Soy seguidor del Real Madrid y voy a intentar acercarme al Estadio Santiago Bernabéu.

¿Cómo vive un mexicano las medidas migratorias de Donald Trump?

Pues con tristeza de que se quieran construir muros y no puentes de comunicación.

¿Te llama el ‘sueño americano’?

Sí, pero no pretendo interpretar lo que no soy. Si trabajase en Estados Unidos mis personajes siempre serían latinos.

¿Qué recuerdos guardas de Cuidado con el ángel?

Interpreté a un ciego. Fue complicado, pero creo que al público le convenció el resultado.

¿Y de La mujer del Vendaval?

Amadeo fue una belleza de personaje y de la novela me llevé  grandes amigos como José Ron.

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