Raúl Araiza vuelve a las telenovelas: "Estoy en mi mejor momento"

Ocho años después de ‘Un gancho al corazón’, el actor regresa a las novelas con una divertida historia, presenta dos programas en la televisión mexicana y planea escribir un monólogo sobre su vida.

 

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Cuando le ofrecieron dar vida a Antonio, Toño, Barrientos en Papá a toda madre no lo dudó ni un segundo. A Raúl Araiza le parecía estupendo encarnar a un padre que, tras perder el trabajo de forma inesperada, se dedica por entero a sus hijos y a las labores del hogar. Tenía ganas de regresar a la televisión y más con este proyecto que reivindica una labor poco valorada: la de las amas de casa.

 

Después de tantos años, ¿cómo ha sido volver al género?

Deseaba que llegase un proyecto como Papá a toda madre y estoy muy satisfecho. La novela cuenta una historia bonita y familiar, que los niños pueden ver perfectamente. Yo creo que la gente necesita relajarse y pasarlo bien viendo la televisión. Es la primera producción de Eduardo Meza y ha conseguido crear un equipo estupendo. Además, trabajar con Verónica Jaspeado es un lujo.

Ya habías coincidido con ella.

Sí, hace once años en Amor mío, una serie que grabamos en Argentina. Pasamos grandes momentos juntos y desde entonces nos hicimos muy amigos.

¿Qué tal con el resto del reparto?

Estupendamente. Todos estamos muy contentos con el resultado y eso se percibe en las grabaciones. El equipo es fabuloso y los actores salimos a plató pensando en que nuestro compañero brille más que nosotros. Estoy encantado.

Encarnas a Toño, un padre que se ocupa al cien por cien de sus hijos. ¿Te identificas con él?

Hace tiempo me tocó vivir una situación muy similar a la suya. Cada vez ocurre más a menudo que los hombres se quedan sin trabajo y son quienes se ocupan de cocinar, planchar, poner lavadoras y, lo más importante, atender a los niños casi por completo: llevándoles al colegio, dándoles de merendar… Todo de lo que se encargan las amas de casa y pensamos que es sencillo, pero no es así. Esta telenovela es un lujo porque se las valora.

Pero tu personaje se siente frustrado por no tener empleo.

Tiene un conflicto interno porque a su mujer la contratan, viaja mucho… y, aunque resulte absurdo, esto se vuelve un tema delicado entre los dos. Antonio siente un dolor por dentro por no aportar dinero a la casa.

El guión es muy actual.

Trata un tema muy apegado a la realidad. Y no solo por mi trama, todas las historias que se reflejan en Papá a toda madre tienen algo de especial. Hay una, por ejemplo, de un señor que le saca muchos años a su esposa y ya no quiere salir a bailar, ni hacer nada juntos y esto crea problemas entre ellos. Por desgracia, yo tengo muchos amigos así.

¿Tu vida tiene algo de novela?

Me ha pasado de todo. Hace mucho tiempo, mi padre me echó de casa por borracho. Entonces, empecé a actuar en un espectáculo que se llamaba La cabaña del tío Chueco, donde iba vestido de vaquero. Conseguí un hueco en la interpretación y me iba bien, por lo que cuando llegó Cadenas de amargura, en los años  oventa, pensé que ya sería protagonista toda mi vida. Curiosamente, fue cuando menos proyectos me ofrecieron. No lo entendí.

¿Qué hiciste para sobrevivir?

Me centré en el teatro durante catorce años y acepté hacer cine de baja calidad y películas que solo se emitían en vídeo.

Fue una etapa dura.

Sin duda. Sufrí bastante y más cuando llegó un día en que me quedé sin blanca e, incluso, tuve que poner a la venta el coche para mantener a mis hijas. No tenía otra forma de conseguir dinero.

¿Cómo saliste adelante?

Volviéndome adicto al trabajo. Tenía que hacer todos los proyectos que me ofrecían para pagar las facturas. Las cosas mejoraron cuando llegó El tenorio. Esa obra fue la que realmente cambió mi rumbo y dio pie a mi regreso también a las telenovelas con Clap, el lugar de tus sueños.

También eres presentador. ¿Te encuentras cómodo en esta faceta?

Conducir Hoy y Miembros en el aire es una grata experiencia. Gracias a que los productores se pusieron en contacto con los de Papá a toda madre puedo compaginar ambos trabajos. Además, como la novela se graba en plató y tampoco viajamos, resulta más sencillo para mí.

¿Te sientes satisfecho?

Estoy en mi mejor momento. Tengo 53 años, llevo 21 casado con Fernanda y soy padre de dos chicas, de 20 y 18 años. Presumo de tener una familia maravillosa a la que dedico por entero los fines de semana. Son sagrados.

¿Has encontrado el equilibrio entre lo personal y lo profesional?

Sí, además, acudo a terapia para aliviar mi mente cuando tengo algún asunto que me preocupa y hago ejercicio para encontrarme bien físicamente.

¿Cómo llevas tener dos hijas en plena adolescencia?

(Risas). Es una etapa complicada para todos, pero vamos saliendo adelante sin problemas. Hay que apoyarlas y tratar de comprenderlas y, a la vez, tener mano dura y poner límites. Mi esposa y yo intentamos estar pendientes en todo momento y darles mucho amor.

Formáis un buen equipo.

Nos parece importante ser un ejemplo que les sirva de guía. Camila y Roberta son un tesoro. Aún recuerdo el día que nacieron, además tuve la suerte de estar en el parto.

¿Estás pendiente de sus amoríos?

No, pero quiero es que me hagan abuelo. Me encantan los niños.

¿Qué te queda por hacer?

Tengo en mente un monólogo sobre mi vida. Sé que mi padre estaría orgulloso porque siempre me regañaba por descuidar mi carrera. He cometido errores pero también he pedido perdón.

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