Julio Bracho graba 'Fugitiva' en España: "Quiero que la vida me sorprenda"

Cuando le ofrecieron pasar seis meses en Madrid no lo dudó por la gran aventura que suponía. 

 

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Hijo, nieto y sobrino de artistas, Julio Bracho se hizo su propio nombre a raíz de trabajar precisamente con su tía Diana en Infierno en el paraíso.  Ya no paró y su prolífica carrera le ha traído ahora a España, donde graba junto a Paz Vega, Charo López y Roberto Álamo la serie Fugitiva para La 1

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¿Qué tal en Madrid?

Estoy encantado. Llegué a la ciudad a finales de octubre y me quedaré hasta el mes de abril.

¿Conocías la ciudad?

Había venido de vacaciones, pero es muy distinto a conocerla desde dentro; hay que vivirla.

¿Cómo surgió la oportunidad?

Mi director de casting en México, Manuel Teil, me habló de una serie que podría interesarme e hice una prueba. Enseguida sentí que tenía que participar. 

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¿Qué te atrajo del personaje?

Alejandro es un empresario mexicano que siente un amor desbordante por sus hijos, pero es un hombre terrible y violento en otros campos. Me parece interesante dar vida a una persona así.  Fugitiva trata la violencia de género, un tema muy delicado. Sin querer educar, mete el dedo en la llaga para hacer reflexionar sobre lo que está ocurriendo. Hay estudios que aseguran que los comportamiento violentos tienen que ver con la adrenalina y con relaciones enfermizas de personas que creen que ese es el camino para reactivar la pasión.

¿Hay alguna cosa que a ti te genere cierta agresividad?

Conducir (risas). En alguna ocasión hasta me bajé del coche para golpear a uno. Acababa desquiciado, así que ahora voy a todos los sitios en transporte público.

 

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¿Y qué te relaja?

El deporte. En la adolescencia jugué al fútbol americano y, en cierta manera, me ha ayudado a alejarme de la mala vida, de las drogas, el alcohol…

¿Ibas por mal camino?

Recuerdo que cuando empecé nos invitaban a muchas fiestas y era fácil que se te fuera la mano. En ese momento, te das cuenta de que tienes que decidir entre ser un buen actor o un fiestero.

¿En qué has cambiado con la edad?

Cada vez huyo más del conflicto. Por ejemplo, con mi esposa trato de no mantener discusiones. Un día me dije que, a estas alturas de mi vida, con 47 años, quiero pasármelo bien. Lo que me quede, disfrutarlo al máximo.

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¿Tuviste que renunciar a algún proyecto para venir a España?

No, tenía hecha ya una película ambientada en los años veinte, que se titula Nahui. Es la historia de una pintora de la burguesía que, además, fue una influyente feminista mexicana. Yo interpreto a su amado, el doctor Atl. Antes estuve en la novela El Chema y en diez capítulos de la biografía del boxeador Julio César Chávez.

¿Venir de una familia de artistas te dirige hacía ese mundo?

Yo en un principio no quería saber nada de actuar, pues veía que con esta profesión no se llegaba a fin de mes. Cuando terminé el instituto, mí tía Diana me animó a que estudiara teatro, aunque no quisiera dedicarme a ello iba a venirme bien para la vida y para ganar en seguridad. Pronto me di cuenta de que me gustaba y que podía dedicarme a ello y sobrevivir. 

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¿Cómo fueron tus inicios?

Teatrales. Luego vino la televisión, pero acabé saturado porque te vuelves un burócrata del oficio y, como artista, hay una parte de ti que se muere.

¿Algún título cambió tu vida?

En la telenovela Infierno en el paraíso fue donde me quité realmente la losa del apellido y la gente empezó a verme como un verdadero actor. Fue un cara a cara con mi tía Diana porque ambos estábamos al mismo nivel. Con este trabajo nos hicimos amigos inseparables.

¿Es tu gran apoyo?

Sí, es mi segunda madre. Siempre le hago la misma broma: al principio era su sobrino, luego me preguntaban si era su hermano y ahora me dicen que sí es mi hija (risas). Ella ha hecho un pacto como Dorian Gray… ¡No envejece! 

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Otro trabajo que te marcara…

Mi carrera tuvo un antes y un después con Diseñador de ambos sexos, fue fantástico.

De no haberte dedicado a la interpretación. ¿Qué hubieras sido?

De pequeño soñaba con ser piloto de carreras. Luego, he tenido la suerte de conducir estos coches y realmente me apasiona. Pero ya es tarde para cambiar de profesión. Solo sé actuar. 

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¿Cómo es tu día a día?

Tranquilo desde que mi familia y yo decidimos marcharnos a vivir a doscientos kilometros de Ciudad de México. La capital es muy violenta y no me gustaba para que creciera mi hija pequeña. Además, mi mujer y yo necesitábamos un cambio porque pasábamos por una crisis. No obstante, la gota que colmó el vaso fue un día que me asaltaron, poniéndome una pistola en la cabeza para robarme el coche.

¿Echas de menos algo?

No, estoy suficientemente cerca para poder ir y venir, y cuando grabo me alquilo un estudio.  Cuando vives en la ciudad te crees que eso es vida y no es así. Ahora puedo echarme la siesta, salir a caminar…

¿Tus hijos se han adaptado?

Sí, los dos. Valentina, de 12 años, y Jorge, de 8, están mucho más libres en Querétaro y pueden correr por las calles sin miedo. 

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¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre ?

Soy acuático y siempre que puedo me sumerjo. Entrar en contacto con el agua, además de relajarme, hace que me cambie el chip.

¿A qué has dedicado tus momentos de ocio en Madrid?

Doy muchos paseos por el centro y el parque de El Retiro. Con calma… Escucho a un saxofonista, me compro una mazorca de maíz y me siento a ver la Cibeles un rato. Eso lo he aprendido con la madurez, disfrutar del momento, no planear todo y ser espontáneo. Trato de dejarme llevar, pues quiero que la vida me sorprenda. 

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Ahora se emite en España Por ella soy Eva, ¿qué recuerdos te trae?

Esta historia me atrajo porque tenía una parte humorística muy acentuada. Mi personaje se lla maba Dagoberto Preciado y me lo pasé muy bien dándole vida. Antes había hecho Una familia con suerte, que también me interesó porque interpretaba a un hombre gay, aunque no era el primero que hacía era distinto pues fingía ser heterosexual.

¿Te veremos pronto en otra?

Volvería a hacer telenovelas si lo que me ofrecen es comedia.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.
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